Lo tienes señalado en rojo desde enero. Tienes una cuenta atrás regresiva en el escritorio de tu ordenador. Cada lunes por la mañana miras el calendario y añoras su llegada. El puente de diciembre está a la vuelta de la esquina y aún no sabes qué hacer. Niégate a quedarte en casa enganchado a Netflix mientras tu madre te llama para que vayas a montar el árbol en familia. Escápate. ¿A dónde? Aquí van algunas ideas:

1. Si te gusta la Navidad. Quizá eres de los míos: ves películas de Navidad en julio y decoras el árbol antes de Halloween. Si adoras la magia navideña, lleva toda la ropa puesta y las maletas vacías para que las puedas llenar de adornos en los mercadillos que visites. Mis favoritos son Núremberg, Estrasburgo y Salzburgo, pero cualquier ciudad europea tiene su encanto en estas fechas. También puedes elevar al cubo la experiencia, yendo a visitar a Papá Noel en Rovaniemi o quedarte con su versión londinense en Lapland Uk.

2. Si quieres ir de shopping. Puedes aprovechar el puente de diciembre para ejercer de Paje Real y adelantar las compras navideñas. En París, Milán, Berlín y Barcelona, encontrarás todos los deseos expuestos en las cartas de tus exigentes familiares y dejarás a los Reyes Magos como auténticos aficionados del shopping. Ríete tú de las ediciones limitadas: desde la falda para tu prima de un diseñador de nombre impronunciable hasta el cacharro tecnológico que pide tu pareja y que no sabes ni para qué sirve, no habrá regalo que se te resista.

3. Si pretendes huir de la civilización. En Navidad todo son colas. Gente, gente y gente por todos lados y hagas lo que hagas. Desde ir a cenar o a comprar unas pilas para el mando de la tele, seguro que tienes que esperar. En vacaciones el tiempo es oro, así que puedes optar por destinos menos masificados. Cualquier rinconcito de Islandia; Lofoten, en Noruega, donde además podrás ver auroras boreales; y, personalmente, me alquilaría una casita en Liechtenstein donde lo único que te molestará serán los balidos de las cabras pastando.

Si buscas calorcito. Pasas del frío. Odias estar cargado con chaquetas, la bufanda se te enreda con la cremallera del abrigo y siempre te resfrías con los cambios de temperatura que sufres al entrar y salir de los sitios. Lo tuyo es estar en bañador y tostarte al sol de diciembre para ser el único morenito de la oficina sin necesidad de sesiones con máquinas de rayos UVA. Si tu idea de pasar un puente cálido te llama, pero Australia o Argentina te quedan un poco lejos, querido lector anota estas 8 letras: CANARIAS. Como buena chicharrera que soy, te garantizo 25ºC de pura felicidad.

En cualquier caso, vayas a donde vayas, si decides compartir la experiencia con alguien recuerda dejar las cuentas claras. Que si en aquel mercadillo de Praga no tenías efectivo y tu hermano te pagó la bola de Navidad, devuélvelo; que si a tu mejor amiga le encantó un jersey que vio en aquel escaparate de Roma y se lo pagaste tú porque no iba su tarjeta, que te lo devuelva. Con PayPal es fácil y solo necesitarás tu móvil y la wifi del hotel: con introducir su e-mail o nº de teléfono podrás enviar dinero de manera totalmente gratuita. En apenas unos segundos, devuelves o te devuelven la pasta. ¡Y Feliz Navidad!

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Asfalto, caucho, gasolina, velocidad…, adrenalina. Solo concibo la vida bajo un casco a 300 km/h. Soy periodista deportiva, ni por fama ni por dinero, sino por convertir el motor en mi forma de vida. Lo mismo doy gritos en una grada, como te cubro una rueda de prensa. Canaria de nacimiento, me mudé a Barcelona por su circuito y me quedé por su afición.