Viaja

Tipos de personas que encontrarás en tu avión este verano

Ay las vacaciones, y los libros que ya empezaban a coger polvo, los pareos, las colas kilométricas. . . y los VUELOS. O, mejor dicho, esos tipos de persona que encontrarás en tu avión este verano mientras tomas la enésima copa de vino blanco burlando al jet lag.

Si hay algo que nos ofrecen los aviones a diferencia de cualquier otra cosa en el mundo es el tiempo suficiente para no hacer nada. Disponemos de un tiempo preciado para observar las nubes en las que nos gustaría tumbarnos, leer un libro, estrenar ese antifaz que nunca nos pusimos en casa pero ante todo contemplar, cotillear y escudriñar a todo aquel que viaja con nosotros. Porque los aviones muchas veces también pueden transformar a la gente, permitiéndole irradiar al mundo esas manías y peculiaridades que pueden hacerte desde sonreír hasta pedirle a la azafata un bote de lejía. Bienvenidos a la galería de pintorescos pasajeros a los que tendrás que alabar u odiar durante las horas de vuelo rumbo al paraíso:

El que reclina el asiento

La persona que reclina el asiento delantero lo hace de forma súbita, como quien roba una lata de berberechos en el super o pasa cruzando el paso de cebra en rojo. Rara vez pide permiso para hacerlo y por muchos rodillazos sutiles (o no tanto) que le des en las corvas no va a cambiar de opinión. Situación tan clásica como indeseable para cualquier pasajero flojo de carácter.

El muerto de hambre

Sí, ese soy yo, más concretamente aquel día en el que perdí mi tarjeta de crédito en Cuba el día antes de tomar el vuelo y la segunda se rasgó en el datáfono de un Subway de Toronto. A partir de entonces se inició una franja de 12 horas sin dinero para comprar víveres, o en su defectos botes de Lacasitos por 10 dólares, lo más barato que había. Tras echarme una siesta soñando con un BigMac  subí al vuelo, y como resultado de un supuesto delirio, alguien me preguntó si prefería pasta o pollo. ¿Y las dos se puede? No, no, solo una. . . Supongo que más de un pasajero, a juzgar por mi ansia, dedujo que llevaba mucho tiempo sin comer.

El pro

Viajar en avión requiere muchas veces de cierta astucia y, ante todo, de una visión del confort muy amplia. O sino que se lo digan al pasajero al que nunca le pita nada en la aduana, el que lleva cojines en el cuello o usa un antifaz con frases de Mr Wonderful estampadas. El pasajero pro es capaz de escribir en su Mac a pesar de las turbulencias, lleva guías de meditación en el móvil y mira con desdén a quienes, a modo de primerizos, fotografían las nubes a través de la ventanilla.

Fotografía: Hello Stanley

El primerizo

A veces los ves rezar, otras devorar biodraminas como si no hubiera un mañana… Tú sabes quienes son, pero las azafatas aún más, ya que las pobres deben sucumbir cada cinco minutos a la nueva pregunta del primerizo atacado: Si va todo bien, si la comida es sin gluten, si estamos volando sobre Irak o cuánto queda para llegar al destino. Si viaja con mascota puede ser aún peor.

El hombre de negocios hastiado

Le dijeron que iba a hacer un viaje bleisure (business + leisure), que está muy de moda, pero lo cierto es que este pasajero no ha hecho más que estrechar manos, realizar presentaciones de Power Point y ver el monumento más vistoso de la última ciudad desde las alturas. Y claro, no es de extrañar que entre vuelo y vuelo aproveche para hincar el codo. Claro candidato a convertirse en un trascendental compañero de vuelo.

NIÑOS

Los niños en aviones merecerían un artículo aparte pero no por razones estrictamente malas: niños que preguntan cuánto falta, que ya no quieren ver Frozen en el iPad, niños que gritan y chillan, que te miran y te enternecen, que se convierten en motivo de disputa para un matrimonio que se divorciará a la vuelta de las vacaciones . . . Niños, aviones y, posiblemente, un pasajero que desde la distancia esté conteniéndose.

Una publicación compartida de Ricky Farici (@ricky_farici) el

La pareja en crisis

Con o sin niños, las parejas en crisis son localizables al instante. Un perfil que se caracteriza por mantener una guerra fría constante en la que mientras uno habla el otro se duerme, cuyas miradas hieren, en la que el móvil en Modo Avión interesa más que cualquier conversación y el clímax llega cuando uno aprovecha para irse a un asiento vacío a dormir. En el caso de las parejas con niños la crisis se denota por frases como: “Preguntadle a vuestra madre”, dicha con retintín.

El que utiliza el móvil durante el despegue

Objetivo nº1 de las azafatas.

Las amigas maduritas

El aspecto que más descubre a este tipo de pasajeras reside en el hecho de que no aguardan a llegar al destino para adoptar el look Marujita. Ya visten pareos fosforescentes y gafas de sol a bordo, se untan crema una a la otra a la media hora de despegar y comen galletitas saladas mientras ojean el Pronto comprado en el Duty Free. Geniales.

El que padece de los oídos

De nuevo yo, y aún me sigue pareciendo curioso que casi todo el mundo que suele volar padezca de cambios de presión cuando en cada aterrizaje me siento el más snob del rebaño.

El que va al baño todo el tiempo

Un misterio sin resolver.

El invasor de tu espacio

Apoyarse en el apoyabrazos común es su primera marca territorial. Después vienen los periódicos que te tapan la cara, la pierna juguetona y las cabezas reclinadas de tu lado con baba incluida. A veces, también cotillea tus conversaciones de WhatsApp sin que te des cuenta.

El nuevo amigo

En alguna que otra ocasión, se sucede ese encuentro en el que conoces a alguien inspirador. Una persona que va a proteger a las tortugas marinas de Sri Lanka o a hacer una manifestación en Venezuela. Otras veces surgen contactos profesionales y, en muy pocas, alguien a quien darás el número para encontraros por las calles de una isla griega al estilo Antes del Anochecer.

¿Ansioso por saber con quien te tocará viajar este verano?

Viajero y cuentista (en el buen sentido).

Comentarios


Las migas de las cookies:
La Ley 34/2002 nos obliga a avisarte de que usamos cookies propias y de terceros para obtener datos de lo que haces y saber qué es lo que realmente te interesa. Nuestra política de cookies garantiza tu seguridad y tu disfrute mientras estás aquí. Al navegar o utilizar nuestros servicios, entendemos que aceptas el uso que hacemos de las cookies. De lo contrario, huye sin remordimientos, que no somos rencorosos. Dale al botón si quieres conocer los intríngulis de las cookies y sus migas. Gracias por estar aquí, y feliz navegación. En esta web utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte información relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continuas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.