Salvar el mundo

Sin vacaciones entre Hawái y California

Si te dijeran que te ha tocado un viaje a una isla que se encuentra entre Hawái y California, ¿cómo te quedarías? Seguramente empezarías a hacer las maletas sin preguntar nada más, visualizando un paraíso que se acerca poco a poco a ti.

Si te dijeran que te ha tocado unviaje a una isla que se encuentra entre Hawái y California, ¿cómo te quedarías? Seguramente empezarías a hacer las maletas sin preguntar nada más, visualizando un paraíso que se acerca poco a poco a ti.

Pero siento decirte que al llegar, no encontrarías ni palmeras, ni playas de arena blanca, ni masajes relajantes bajo el sol. Y es que en ese punto del Océano Pacífico, se encuentra la isla de basura más grande del mundo. Unas 80.000 toneladas de plástico que crecen día tras día. ¿Por qué no dejamos las maletas a un lado, y reaccionamos?

La cadena española de supermercados ecológicos SuperSano ha dado un primer paso alentador, suprimiendo la venta de agua en botellas de plástico. Su posición es clara: quiere ser coherente con sus principios, velando por la salud de las personas y del planeta. Teniendo en cuenta que una sola botella de plástico tarda, según datos del archivo de Greenpeace, unos 500 años en descomponerse, parece un buen comienzo.

SuperSano fue también la primera empresa española que decidió, en marzo de 2017, suprimir los productos con aceite de palma de sus estanterías por considerarlos nocivos para la salud y para el medio ambiente. No fue una decisión sencilla, pero gracias a ello muchas otras empresas se sumaron a la iniciativa y hoy contribuyen a crear un mundo más sano (o a acabar con las islas de residuos).

¿Cómo añadir nuestro granito de arena?

La empresa francesa Biocoop, pionera en 2017 de una iniciativa similar, invita a beber más agua del grifo, empleando sistemas de filtración si es necesario.

El plástico se ha convertido en el material preferido de la industria en el último siglo. Más de 9,1 billones de toneladas se han producido desde la década de los 50’s. Esto podría haberse reciclado, pero al menos 7 de estos 9,1 billones, se han convertido en montañas de basura que hoy conviven con nosotros, a más o menos distancia. Hagamos que desaparezcan. “Así la próxima vez que te inviten a algún lugar del Pacífico, será para irte de vacaciones de verdad”.

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La mano que mece el cotarro.