Viaja

Serranía de Ronda y Sierra de Grazalema. O Málaga y Cádiz como nunca las habías experimentado antes

La vida te ha mandado derechita a llevar una dinámica de la que huías como los vampiros del sol. Un trabajo de 9 a 18h (¿eh?, que ni tan mal), un piso más o menos apañado, una pareja a la que amar en la prosperidad y en la hipoteca, una criatura que le ha dado sentido a tu vida (y a tu cuenta de Instagram)…, la mirada de tus amigos cuando sales con ellos y te apeas en la primera ronda lo dice todo.

Pero, entonces, tú les miras como si te hubieras acordado de un chiste muy bueno. La belleza salvaje de la Serranía de Ronda y el Parque Natural de la Sierra de Grazalema ha conseguido mucho más que hechizarte. Te ha arrancado de la rutina y ha despertado en ti la aventurera que llevas dentro.

La comarca de la Serranía de Ronda, al oeste de la provincia malacitana, desata el alma romántica e intrépida que mantienes agazapada entre el café de máquina y tus ‘tuppers’. Y no es de extrañar, pues es tierra de leyenda y de bandoleros. No hace falta que te ‘eches al monte’, caballo galope, para dedicarte a asaltar caminos. Solo de pensar en las excitantes historias vividas allí por los personajes más audaces, sentirás esa bocanada de aires de libertad, y la certeza de ser dueña y señora de tu destino.

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Pero si lo que quieres es vivirlo en tus propias carnes, nada como hacerlo en las entrañas de la tierra, penetrando a través de la Cueva el Gato, un lugar donde las películas de acción se quedan cortas. Si lo tuyo es la espeleología, aquí encontrarás lo que buscas: nadar, bucear, hacer rapel entre lagos, sifones y pozas. Y, por supuesto, poner a mil tus pulsaciones. Si eres más de espacios abiertos, el barranquismo es otra gran opción para descargar adrenalina. Y nadie puede imaginar un desfiladero más estimulante y espectacular para desarrollar esta actividad que el Tajo de Ronda.

Suerte que para recuperar fuerzas tenemos mollete, que pega con todo: chacinas o mermeladas de frutos de la región malagueña de la Axarquía. Pero los aventureros no solo viven de mollete ni de lo que les da la naturaleza, y agradecerás darte el gustazo de catar los vinos de la Bodega Descalzos Viejos, enclavado en los alto de la Cornisa del Tajo de Ronda. ¡Verás qué subidón sentir las tierras salvajes a tus pies! Te sentirás como la Ama del Mundo. Allí te enseñarán los secretos de sus caldos, gracias a los que no tendrás que dártelas de entendida ni esforzarte como cuando compras un vino del LIDL, porque son canela fina.

Por si fuera poco, la ciudad de Ronda cae al lado. Tan blanca, con ese desfiladero escarpado dividiéndola en dos, su imponente puente, y los sobrecogedores y espectaculares atardeceres desde sus numerosos miradores. El ‘stendhalazo’ está asegurado. No te hagas la fuerte, porque si Washington Irving, Prosper Mérimée, Gustave Doré, y evidentemente, Ernest Hemingway y Orson Welles, tuvieron con Ronda el romance más intenso de sus vidas, ¿no lo vas a tener tú, que has llorado con ‘Armageddon’?

El Parque Natural de la Sierra de Grazalema, un paraje de incalculable belleza situado al noroeste de las provincias de Cádiz y Málaga, es también un enclave inspirador que te reta con incontables actividades y planes. Y tú, brava, aceptas el desafío.

Siéntete protagonizando un reportaje adrenalínico de Discovery Max, haciendo puenting desde el Puente de la Nava. Desafía al vértigo y a la gravedad mientras escalas la Aguja del Puerto de las Palomas o las paredes del Peñón Grande de Grazalema. Lleva las sensaciones a su máximo grado de intensidad con un vuelo en parapente desde el que el parque natural se desplegará ante tus ojos en toda su belleza. Dejarás el salto de Felix Baumgartner desde la estratosfera como un pasito del baile de la Yenka. ¡Wow! Hasta te has despeinado con tanta velocidad intrínseca del párrafo anterior.

Pero si en medio de la naturaleza no podemos dedicarnos también a actividades más tranquilas, al asueto y a la contemplación, ¡apaga y vámonos! A patita, en bici o a caballo. Sola, en familia, con amigos o con tu mascota. La Sierra de Grazalema tiene un trazado de caminos y senderos que ya le hubiera gustado a Dorothy encontrárselos en el País de Oz para llegar a Ciudad Esmeralda. Discurren por paisajes de belleza epatante como la ruta que sigue el Río Majaceite, con sus chopos, sauces, zarzas y madreselvas que han ‘levantado’ un profundo túnel natural de orilla a orilla. ¿Y a quién no le apetece refrescarse en pantanos como el de los Hurones (Ubrique) tras un agradable paseo en kayak? ¡Si es que aquí se puede hacer de todo!

Como somos muy del ‘trofollismo ilustrado’, en cualquiera de los pueblos localizados en el parque natural no puedes dejar de probar la sopa de Grazalema, un caldo del puchero con hierbabuena, pan, huevo y chorizo con el que tocarás el cielo. Sin dejarnos uno de sus productos estrella: los quesos payoyos. Seguro que no vas a perder la oportunidad de dejar que el sabor del queso artesano El Bosqueño –el tercer mejor queso del mundo– te estalle en la boca. ¿Y si, además, te decimos que también vas a tener la posibilidad de elaborarlo en su centro de interpretación? De solo pensarlo, no podemos más que sentir lástima por el pobre ratón de Susanita, que solo comía “chocolate, turrón y bolitas de anís”.

Sí, es posible hablar de las bondades de Andalucía sin necesidad de hablar del ‘pescaíto frito’, el gazpacho y el sol. Pero, aún dentro de la sierra, todavía podrás darte el gustazo de abandonarte al resto de los sabores del Sur en Arcos de la Frontera, localidad bonita como pocas y lugar de entrada a la Ruta de los Pueblos Blancos.

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Belleza subyugante, desconexión, cultura, gastronomía, aventura y leyenda. Seis razones por las que la Sierra de Grazalema y la Serranía de Ronda, dos tesoros de Cádiz y Málaga, quedarán fijados en todos tus sentidos, como un experiencia envolvente.  

Glòria Fernández

@CitizenGloria

Politorpe pervertida. A veces, Batman

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