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Seis formas mejores de casarse que vestido de Elvis en Las Vegas

06.02.2017
No hay nada menos original que una boda. Reconozcámoslo, son todas iguales. Que si los vestidos, que si las fotos, que si el sorbete para desengrasar, que si los cuñados con las corbatas en la cabeza, ¡siempre es lo mismo! Aunque los novios se empeñen en darle un toque diferente a su enlace, termina pareciéndose sospechosamente a todos los demás a los que hemos asistidos. ¡Incluso a los que no hemos ido! Pero el problema viene cuando les da por ponerse innovadores. ¿Cuántos vídeos de bodas en Las Vegas puede soportar un ser humano? ¿No hemos tocado techo ya con el asunto de los disfraces de Elvis y Marilyn? Menos mal que aquí estamos los Houdinis para ofrecer soluciones para todo. ¡Menos mal!

Encontrar una forma original, divertida y sorprendente de casarse no es tarea fácil. Entre los gastos -cualquier cosa que suene a boda se convierte en una ruina-, los desplazamientos, las reticencias de los invitados -¿quién no quiere comprarse una armadura auténtica para celebrar un enlace medieval en un castillo perdido en la montaña?- y las exigencias de la familia -‘¿una boda entre tiburones? De acuerdo, ¿pero habrá sitio para sentarse?’-, los novios tienen un margen de maniobra más bien estrecho. Eso sí, nada de rendirse, que la vida no está hecha para los cobardes. Es hora de dar un golpe sobre la mesa, mirar al futuro directamente a los ojos y decirle: ‘¡A Dios pongo por testigo que no pienso casarme en Las Vegas!’.

Y como muestra, aquí tenemos seis planes de boda ¿diferentes? ¿locos? ¿alucinantes? que pueden convertirse en la sensación de la temporada. ¿No querían originalidad? ¡Pues allá va!

¡Fuera Las Vegas! ¡Viva Benidorm!

¿Quién ha dicho que para ser original nos tenemos que ir a otro continente? ¡Paparruchas! Aquí podemos hacer lo mismo y casi -casi- sin movernos de casa. ¿Una boda en Las Vegas? Mejor una en Benidorm. Tiempo inmejorable, decenas de restaurantes, María Jesús tocando ‘Los pajaritos’ con su acordeón y, con suerte, igual nos encontramos a Ylenia de ‘Gandía Shore’. Seguro que ningún invitado olvida jamás un enlace en este meca del exceso y lujo levantino.

Ylenia

‘Homer y Marge, yo os declaro marido y mujer’

Puestos a martirizar a los asistentes con normas, disfraces y demás parafernalia, olvidémonos de los clásicos y apostemos por algo que todo el mundo conoce. ¿Y si organizamos una boda al estilo ‘Los Simpson’? Los novios puedes ser Homer y Marge, los testigos Bart, Lisa y Maggie, y el resto de los invitados que vayan repartiéndose a los personajes de la serie. Con empeño, maña y tiempo conseguiremos la boda más original de la historia.

Casarse en el espacio

Lady Gaga, siempre pionera donde las haya, quiso ser la primera celebrity en casarse en el espacio. El problema vino cuando rompió con el que iba a ser su marido y tuvo que renunciar a la idea, al menos, de forma inmediata. ¡Es nuestro momento! Puede que cueste una auténtica fortuna, pero ser los primeros en casarse fuera del planeta Tierra bien lo debe valer. Conseguiremos una boda de ensueño y nuestros quince minutos de fama. Entrevistas hasta en el telediario. No decimos más.

¿Un poco de glamour cañí?

Las bodas temáticas están ya superadas. Que si medievales, que si vikingas, que si cinematográficas, cada pareja cree que va a sorprender a sus invitados apostado por alguno de sus gustos comunes. Estupendo, pero, ¿y qué más? ¿Y si, en lugar de invertir esfuerzos en algo ya visto, hacemos cosas originales? Una boda calcada de la de Rociíto y Antonio David, o de la de Isabel Pantoja y Paquirri o esa tan salvaje de Lauren Postigo. ¡Celebraciones ‘made in Spain’!

Nochevieja. Madrid. Puerta del Sol

¡Qué alguien nos pare que estamos muy locos! Nadie dijo que innovar iba a ser sencillo. ¿Quién no ha soñado con casarse en Nochevieja? Un plan ideal, repleto de fiesta, diversión y ahorro, ya que solo hay que comprarse un modelito para la ocasión. Pero, ¿y si rizamos el rizo y trasladamos la boda al epicentro de la Nochevieja española? Los novios formalizando su relación en la Puerta de Sol con Cristina Pedroche como testigo. ¡Maravilla pura!

No haciendo nada

Lo sabemos, nos hemos venido arriba. Disfraces locos, preparativos imposibles y hasta famosos entre los invitados. ¿Para qué queremos tanta complicación cuando podemos no hacer nada? Casarse en pijama, desde casa y retransmitido por ‘instagram stories’. Cada cónyuge en su sofá y los invitados viéndolo todo desde el móvil. Ni peluquería, ni convite, ni nada. La comodidad por encima de todo. Y el sueño de cualquier Houdini. ¿Por qué? Porque así, todo el presupuesto queda para el viaje. ¡Menudos somos!

Sofá boda

Uno de los chinos japoneses que inventó la confusión

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