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Recomendaciones para viajar a Marte

10.10.2016
Como decía James Bond: ‘El Mundo Nunca Es Suficiente’. El turismo en Marte está subiendo como la espuma, así que no te lo pienses y saca ya tu billete para el Planeta Rojo. Sólo te hace falta: un buen abrigo, una muda de ropa interior limpia y doscientos mil dólares, (que al cambio son unos ciento sesenta mil euros de nah…)

Marte solía ser un planeta desconocido y misterioso. Ahora, los turistas se agolpan en las aduanas intergalácticas como sardinas en conserva para conseguir una plaza en el último transbordador espacial con destino a la República Federal de Marte. Por eso debes darte prisa, y antes de que se convierta en el parque temático del Sistema Solar, debes echarle un vistazo a este hermoso y fascinante planeta porque hay mucho que ver.

Un poquito de Historia antes de empezar:

En 1492, Cristóbal Colón tuvo que atravesar el océano para llegar al nuevo mundo, América. Más de quinientos años después, concretamente en 2024, Elon Musk hizo el primer viaje interestelar hacia Marte a bordo de la SpaceX llevando a bordo a los cien primeros civiles que posteriormente formarían la primera generación de colonos del planeta rojo. Está todo muy bien explicado en el Museo de Historia Nacional de Marte que, una vez allí, os recomiendo visitar.

Una foto publicada por SpaceX (@spacex) el 17 de Ago de 2016 a la(s) 1:13 PDT

Preparación del viaje:

Marte está a ochenta millones de kilómetros, y la nave alcanza una velocidad de ocho mil quinientos kilómetros por hora por lo que (saco la calculadora) el viaje dura aproximadamente lo mismo que tardó Willy Fog en dar la vuelta al mundo, 80 días. Así que te recomiendo que lleves ropa cómoda, te compres una de esas almohadillas hinchables para el cuello (sabías que este día llegaría) y un buen libro. Ah! Y un rosario, para que reces y pidas a la Virgen que no te toque detrás el típico niño travieso que haga de tu viaje un infierno.

¿Cuándo es la mejor época para viajar a Marte?

En Marte hace frío. Mucho frío. En invierno hace unos -80º bajo cero, mientras que en verano hace unos más llevaderos -10º bajo cero. Por lo que si eres muy friolero quizás tengas que viajar en verano. Pero si eres un poco más valiente, te sugiero que lo hagas en invierno, ya que en esta época del año es cuando en Marte se forman sus famosas nubes de hielo, formadas por finísimos cristales, que combinadas con la bóveda celeste marciana de un suave color salmón dan como resultado un fotón indómito que pondrá los dientes largos a ese amigo tuyo de Instagram que viaja más que el neceser del fugitivo.

La excursión en vehículo explorador:

No os podéis perder la excursión que te lleva a visitar donde se estrellaron las naves de la Nasa antes de llegar la SpaceX. Lo que se conoce como “la excursión de las misiones fallidas”. Como si de un safari se tratara, te llevan en un vehículo explorador todoterreno (algo parecido a un jeep), y vas viendo los restos de las antiguas naves que no llegaron a posarse en marte con seguridad sino que se pegaron una buena… leche. El guía te cuenta historias curiosísimas: por ejemplo, la nave Mars Climate Observer era de fabricación americana pero el sistema de navegación era inglés, unos hicieron los cálculos en metros y los otros en millas, y alguien se olvidó de convertir los datos de un sistema al otro. ¿Resultado? Piñazo astronómico.

Una foto publicada por Dominic Lopez (@doobie_d) el 25 de Sep de 2014 a la(s) 6:13 PDT

El recuerdo Kitsch:

Esto es como el que va al pueblo de Lorca para hacerse una foto junto al Ecce Homo. Es moverse en aguas pantanosas entre la catetada máxima y la genialidad, pero yo por si acaso os lo cuento. Marte cuenta con un pequeño Museo de Cera con sus personajes más representativos. Si eres un frikazo auténtico, no puedes volver a la Tierra sin hacerte una foto junto a las figuras de cera de Javier Xardá y David Bowie. Un puntazo.

La Gastronomía en Marte.

El primer botánico que consiguió sacar algo comestible de la yerma tierra de Marte fue el americano Marc Watney y el resultado fue una patata. De ahí, que casi todos los platos marcianos lleven una base de patata. Hay de todo hecho con patata, como lo que decía el amigo de Forrest Gump con las gambas, pues igual pero con patatas; hay patatas en salsa, hamburguesa de patata, pastel de patata, patata Martino… Pero lo más auténtico es tomarse simplemente una patata cocida en papel de plata con sal en uno de sus múltiples puestos de comida ambulante. (Si tienes el hocico fino y lo que más te gusta de viajar es comer, Marte no es tu destino.)

El paisaje que no te puedes perder:

El Monte Olimpo es el mayor volcán del Sistema Solar.Tiene 23 kilómetros de altura, que para hacernos una idea sería como sumar tres Everest, y una superficie de 283.000 kilómetros cuadrados, algo así como la mitad de la península ibérica.No os voy a abrumar con más datos, pero… ¿A que es una brutalidad?  ¡Chupate esa, Gran Cañón!

Una foto publicada por RocketStar ⭐️ (@rocketstarspace) el 21 de Sep de 2016 a la(s) 8:04 PDT

El Cielo de Marte:

El Planeta Rojo tiene dos lunas que además giran en sentido opuesto; Fobos y Deimos, que en griego significan respectivamente; Miedo y Terror. Aunque los colonos las llaman de forma cariñosa: Hipoteca y Suegra. Y no os voy a engañar, son feas. La luna de la tierra es esférica, de color blanco (al menos lo que vemos desde la Tierra) y tiene algo de poético. En cambio, las dos lunas de Marte tienen forma de pedo mal tirado. Como si las hubiese esculpido un mono borracho. Pero oye, dos son más que una. Mini-punto para Marte.

La leyenda negra.

En 1976 la sonda Viking hizo una fotografía de una región de Marte llamada Cidonia (no confundir con Medina Sidonia, provincia de Cádiz) en la que parecía verse una cara. Ojo, era una foto que publicó oficialmente la Nasa, no era de un espectador flipado de Iker Jiménez al que se le había ido el panchito. La foto en cuestión abría la puerta a la especulación sobre la vida de extraterrestres en el planeta, incluso se habló de una civilización como la egipcia que hacía esfinges y demás. Ahora se puede visitar y en fin, no es más que una montaña con una forma curiosa, como la Mujer Muerta de Segovia. Pero oye, cualquiera sabe, “no hay que ver para creer”, sino al revés, “hay que creer para ver”. Ahí lo dejo.

Y bueno, hasta aquí todo lo que se necesita saber para viajar a Marte. Ahora ya, todo se sabe sobre lo que fue (hasta hace no tanto) un planeta desconocido y misterioso. Ains… ¡Qué tiempos aquellos! ¡Ojalá pudiera viajar en el tiempo y volver a esa época en la que la vida en Marte era una utopía!

 

Estamos madrugando por encima de nuestras posibilidades.

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