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Nochevieja para los que no tienen ganas de Nochevieja

¿La última noche del año ya no te dice nada? ¿No sientes mariposas cuando suena el carrillón? ¿Necesitas recuperar la ilusión de antaño? Supera la desidia; otra Nochevieja es posible.

A estas alturas, pocos conservamos el mito del fin de año como esa noche mágica en la que todo puede pasar. No sé exactamente cuándo ocurre, pero un día entre la adolescencia y la temprana madurez, algo hace clic en tu cabeza y de repente te das cuenta de que lo que antes te emocionaba hoy te aburre profundamente.

La mala noticia es que se ha apoderado de ti nuestra tan temida rutina. La buena noticia es que has ido parar al lugar adecuado para deshacerte de ella.

El primer paso es asumir que ya nada volverá a ser como antes. No te aferres. Let it go. Aquellos días nunca volverán. Y no pasa nada.

El siguiente paso es borrar de tu cerebro todas las tradiciones, costumbres y otras normas de la sociedad. Empezamos en blanco.

Por último, tienes que concentrarte en una tarea esencial: inventarte tu propia tradición.

Cuando tenías 16 años, la Nochevieja te hacía ilusión porque podías salir hasta tarde, ponerte un vestido largo y besar al chico que te gustaba. Hoy hace mucho que salir te da pereza, tienes una media de tres bodas al año para estrenar modelitos y, bueno, has besado a algún que otro chico y sabes que lo único especial de hacerlo en Nochevieja es la ropa interior roja.

Está claro: necesitas nuevas motivaciones, nuevas ideas y nuevos planes. Aquí van mis propuestas para recuperar la ilusión.

En el aire

¿Acaso no es romántico pasar un momento tan significativo y festivo dentro de un avión en pleno vuelo? Algunas compañías se lo toman con más gracia que otras, pero estoy segura de que pase lo que pase, una Nochevieja en el aire es una Nochevieja para recordar. Y si viajas hacia el oeste, puedes ir recibiendo al nuevo año en husos horarios. Empieza a buscar.

Vía.

En la carretera

Si conducir de noche es un placer, hacerlo en una carretera vacía mientras el resto del mundo se reúne para tomar doce uvas frente a la tele es una experiencia casi mística. Te recomiendo hacerlo en compañía de tu pareja o mejor amigo y evitar a toda costa poner la radio. La gracia está en vivir el cambio de año como si fuerais los últimos habitantes del planeta.

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Haciendo nada, pero haciéndolo todo

Cada año te acecha el mismo pensamiento: “¿Y si paso de todo y me quedo en casa?”. La idea es buena, pero para elevarla a excelente debes añadir al plan algo que distinga esa noche del resto. Mi propuesta: convertir la Nochevieja en una Noche Sin Reglas en la que está permitido cenar desayuno, ver series hasta las seis de la mañana o beber cerveza en la bañera. Piensa en todas esas cosas que nunca “te permites” hacer, da rienda suelta a tus vicios ocultos y comienza el año siendo 100 % fiel a tus más íntimos deseos.

De voluntario

En Navidad, cuando casi todo el mundo se reúne con su familia, es cuando faltan más voluntarios que nunca. ¿Y si pasas tu Nochevieja ayudando en un comedor social o acompañando a una persona mayor que está sola? Puedes buscar proyectos cerca de ti en Mi Aportación. Elijas lo que elijas,  te garantizo que el día uno de enero tendrás la mejor resaca de tu vida.

En una fiesta inesperada

Lo dijo Einstein: “No esperes resultados distintos si siempre haces lo mismo”. Este año, convence a tus amigos para hacer algo que no tenga nada que ver con vosotros. Si siempre organizáis algo tranquilo en casa, comprad entradas para una macrodiscoteca con fiesta de la espuma incluida. Si sois de los que se disfrazan, organizad una elegantísima cena de gala. Y si lo vuestro siempre han sido las discotecas, alquilad una casa rural en la montaña.

Al sol

Todo el mundo sabe que el calor se disfruta más cuando tus amigos están pasando frío. Deja los abrigos y bufandas en casa, escápate a un paraíso y recibe el año en bikini. ¿Lo mejor de todo? La vuelta al trabajo es menos dramática cuando llegas luciendo bronceado.

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