Creo que hablo en nombre de muchas personas cuando digo que a pesar de su importante función cultural e histórica, algunos están mal planteados. ¿Por qué el aprender tiene que ser aburrido y monótono?

Recuerdo que, en mi etapa escolar, las excursiones eran como beber agua tras varios días de travesía por el desierto, como un negativo en la prueba de embarazo tras romperse el preservativo. En definitiva, ir a visitar un museo significaba abandonar esa prisión llamada escuela para ir a un sitio “chupiguai” donde además iba a aprender una barbaridad de cosas nuevas. Sin embargo, terminaba en una escena sombría y somnífera, escuchando a una guía cuya voz cada vez era más lejana, hasta llegar a un punto donde hablaba conmigo mismo entre soplidos de aburrimiento. Sí, lo siento, odiaba aquellos folletos eternos que se parecían más a un formulario que debía rellenar. Todo el día cargando con esas hojas que no sabía dónde meter… Yo sólo quería mirar, comentar con mis amigos, observar cada rincón del museo… Y aún así, si no dedicabas más de tres minutos a cada muestra te tachaban de criminal y te sentenciaban al corredor de la muerte.

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Siento mucho si al ver un cuadro abstracto lo comparo con los dibujos que hacía de pequeño. Pido perdón por incluso pensar que yo también puedo ganarme la vida con eso. Pero, ¿qué voy a hacer? No estoy hecho para este tipo de museos. Por este motivo, compatriotas incomprendidos de Barcelona, os ofrezco estas propuestas alternativas que se alejan de los cuadros, los cuchillos de sílex o las estatuas amputadas.

Museo de Ilusiones

El Museo de Ilusiones es el claro ejemplo de un museo fuera de lo común. El sitio ideal donde dar rienda suelta a tu imaginación y hacer realidad algunas de tus fantasías. Deja en casa la pesada mochila de la vergüenza y el pudor para luchar contra Darth Vader, ir de aventuras con Bob Esponja o hacer la colada con los relojes de Dalí. Una oportunidad única para capturar instantáneas inolvidables y avasallar a vuestros contactos publicando fotos en Instagram u otras redes sociales. Por suerte, por ahora las avalanchas fotográficas no son delito, así que aprovechad.

Una foto publicada por .JOSEMIGONZALEZ. (@josemigonzalez) el 9 de May de 2016 a la(s) 1:25 PDT

Museu de l’Eròtica

Único en España, el Museu de l’Eròtica es el lugar perfecto para los más picarones de la sala. Un emblema de la ciudad condal que te ofrece un viaje apasionante en el mundo del erotismo y su influencia tanto en el arte como en el hombre. Y para los que os lo estáis preguntando… No, no hay shows en directo ni cabinas privadas. A pesar de tener el formato más clásico de museo, la temática le da un aire dinámico y divertido donde poder satisfacer aquellas curiosidades que siempre hemos tenido, así como desinhibirse durante un rato.

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Foto: erotica-museum.com

 

Ruta sangrienta con Museo de Cera

Hollywood nos ha acostumbrado a creer que los ataques de zombis, las invasiones alienígenas, arañas mutantes o los asesinos en serie solo ocurren en Estados Unidos, pero por desgracia Barcelona también tiene su lado oscuro. Tal vez no tenemos a Brad Pitt o Will Smith como protagonistas de estas historias, pero sin duda no te van a dejar indiferente. De la mano de Go Bcn descubrirás los crímenes más brutales y sangrientos que han tenido lugar en la ciudad condal, así como el resto de la península.

Por otro lado, al final de la ruta, los asistentes tienen la opción de visitar el Museo de Cera, un clásico en las grandes ciudades del mundo que te permitirá desde charlar con John Lennon a cabalgar junto al gran Don Quijote y su fiel escudero Sancho Panza.

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Museo de inventos e ideas (MiBa)

Si estás harto de llevar traje, de esa corbata que te ahoga de lunes a viernes y ya estás hasta las narices de tanta formalidad, el MiBa es el escenario perfecto para sacar al niño que llevas dentro. El MiBa te ofrece un recorrido a través de tres espacios diferentes donde viajarás al futuro, reflexionarás y reirás. Te convertirás en Daniel el travieso y a lo largo de la visita tus manos cobrarán vida propia con la imperativa necesidad de tocar todo. Rodeado de tantos inventos, tu imaginación y creatividad aflorará convirtiéndote en el nuevo McGyver. Además, es un museo idóneo para ir acompañado de los más pequeños. Didáctico y divertido, ¿qué más se puede pedir?

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Museo del chocolate

El nombre lo dice todo, si te gusta el chocolate deja lo que estés haciendo y vete corriendo a visitarlo. Sí, es verdad, no es la fábrica de chocolate de Willy Wonka, pero creo que estamos de acuerdo en que esto ya sería como pedir la gallina de los huevos de oro.

Este museo te ofrece un completo recorrido por la historia del chocolate de una forma interactiva y visual, desde el cacao a la maquinaria usada para crear el producto final. Además, podrás ver diferentes esculturas de chocolate hechas por algunos de los mejores profesionales del sector. Obviamente esta parte no es interactiva, por lo que tendréis que resistir la tentación de dar algún que otro mordisco. Finalmente, el museo dispone de diferentes actividades en las cuales los visitantes podrán convertirse en expertos chocolateros.

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Foto: withchocolate.wordpress.com

 

Se acabó el quedarse en el sofá de casa porque los museos te aburren o el pelearse por un sitio en los sillones de las exposiciones. Es momento de hacer borrón y cuenta nueva, esos museos no os merecían, además, hay mil museos en el mar. Bueno, en la calle, y esta lista es una pequeña prueba.

 

Creo que hablo en nombre de muchas personas cuando digo que a pesar de su importante función cultural e histórica, algunos están mal planteados. ¿Por qué el aprender tiene que ser aburrido y monótono?

Recuerdo que, en mi etapa escolar, las excursiones eran como beber agua tras varios días de travesía por el desierto, como un negativo en la prueba de embarazo tras romperse el preservativo. En definitiva, ir a visitar un museo significaba abandonar esa prisión llamada escuela para ir a un sitio “chupiguai” donde además iba a aprender una barbaridad de cosas nuevas. Sin embargo, terminaba en una escena sombría y somnífera, escuchando a una guía cuya voz cada vez era más lejana, hasta llegar a un punto donde hablaba conmigo mismo entre soplidos de aburrimiento. Sí, lo siento, odiaba aquellos folletos eternos que se parecían más a un formulario que debía rellenar. Todo el día cargando con esas hojas que no sabía dónde meter… Yo sólo quería mirar, comentar con mis amigos, observar cada rincón del museo… Y aún así, si no dedicabas más de tres minutos a cada muestra te tachaban de criminal y te sentenciaban al corredor de la muerte.

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Siento mucho si al ver un cuadro abstracto lo comparo con los dibujos que hacía de pequeño. Pido perdón por incluso pensar que yo también puedo ganarme la vida con eso. Pero, ¿qué voy a hacer? No estoy hecho para este tipo de museos. Por este motivo, compatriotas incomprendidos de Barcelona, os ofrezco estas propuestas alternativas que se alejan de los cuadros, los cuchillos de sílex o las estatuas amputadas.

Museo de Ilusiones

El Museo de Ilusiones es el claro ejemplo de un museo fuera de lo común. El sitio ideal donde dar rienda suelta a tu imaginación y hacer realidad algunas de tus fantasías. Deja en casa la pesada mochila de la vergüenza y el pudor para luchar contra Darth Vader, ir de aventuras con Bob Esponja o hacer la colada con los relojes de Dalí. Una oportunidad única para capturar instantáneas inolvidables y avasallar a vuestros contactos publicando fotos en Instagram u otras redes sociales. Por suerte, por ahora las avalanchas fotográficas no son delito, así que aprovechad.

Una foto publicada por .JOSEMIGONZALEZ. (@josemigonzalez) el 9 de May de 2016 a la(s) 1:25 PDT

Museu de l’Eròtica

Único en España, el Museu de l’Eròtica es el lugar perfecto para los más picarones de la sala. Un emblema de la ciudad condal que te ofrece un viaje apasionante en el mundo del erotismo y su influencia tanto en el arte como en el hombre. Y para los que os lo estáis preguntando… No, no hay shows en directo ni cabinas privadas. A pesar de tener el formato más clásico de museo, la temática le da un aire dinámico y divertido donde poder satisfacer aquellas curiosidades que siempre hemos tenido, así como desinhibirse durante un rato.

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Foto: erotica-museum.com

 

Ruta sangrienta con Museo de Cera

Hollywood nos ha acostumbrado a creer que los ataques de zombis, las invasiones alienígenas, arañas mutantes o los asesinos en serie solo ocurren en Estados Unidos, pero por desgracia Barcelona también tiene su lado oscuro. Tal vez no tenemos a Brad Pitt o Will Smith como protagonistas de estas historias, pero sin duda no te van a dejar indiferente. De la mano de Go Bcn descubrirás los crímenes más brutales y sangrientos que han tenido lugar en la ciudad condal, así como el resto de la península.

Por otro lado, al final de la ruta, los asistentes tienen la opción de visitar el Museo de Cera, un clásico en las grandes ciudades del mundo que te permitirá desde charlar con John Lennon a cabalgar junto al gran Don Quijote y su fiel escudero Sancho Panza.

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Museo de inventos e ideas (MiBa)

Si estás harto de llevar traje, de esa corbata que te ahoga de lunes a viernes y ya estás hasta las narices de tanta formalidad, el MiBa es el escenario perfecto para sacar al niño que llevas dentro. El MiBa te ofrece un recorrido a través de tres espacios diferentes donde viajarás al futuro, reflexionarás y reirás. Te convertirás en Daniel el travieso y a lo largo de la visita tus manos cobrarán vida propia con la imperativa necesidad de tocar todo. Rodeado de tantos inventos, tu imaginación y creatividad aflorará convirtiéndote en el nuevo McGyver. Además, es un museo idóneo para ir acompañado de los más pequeños. Didáctico y divertido, ¿qué más se puede pedir?

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Museo del chocolate

El nombre lo dice todo, si te gusta el chocolate deja lo que estés haciendo y vete corriendo a visitarlo. Sí, es verdad, no es la fábrica de chocolate de Willy Wonka, pero creo que estamos de acuerdo en que esto ya sería como pedir la gallina de los huevos de oro.

Este museo te ofrece un completo recorrido por la historia del chocolate de una forma interactiva y visual, desde el cacao a la maquinaria usada para crear el producto final. Además, podrás ver diferentes esculturas de chocolate hechas por algunos de los mejores profesionales del sector. Obviamente esta parte no es interactiva, por lo que tendréis que resistir la tentación de dar algún que otro mordisco. Finalmente, el museo dispone de diferentes actividades en las cuales los visitantes podrán convertirse en expertos chocolateros.

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Foto: withchocolate.wordpress.com

 

Se acabó el quedarse en el sofá de casa porque los museos te aburren o el pelearse por un sitio en los sillones de las exposiciones. Es momento de hacer borrón y cuenta nueva, esos museos no os merecían, además, hay mil museos en el mar. Bueno, en la calle, y esta lista es una pequeña prueba.

 

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Curioso empedernido que cree que los pensamientos son como los gases, cuanto antes salgan, mejor.