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Málaga: arte, música, cine, vanguardia y todo lo que quieras encontrar

10.06.2017
Stop. Paraos antes de seguir leyendo. Decidme que entráis sin prejuicios e ideas preconcebidas porque estáis a punto de caer rendidos a los pies de una Málaga que ni os imagináis. Porque si esto fuera Tinder, os aseguro que Málaga, que se ha erigido como la máxima expresión de modernidad y vanguardia del sur, se llevaría vuestro ‘Superlike’. Voy a llevaros por sus lugares y atracciones más sorprendentes, pero que están deseando seduciros tanto como el sol, el ‘pescaíto’ y los vinos dulces.

La mejor sorpresa que os podéis encontrar en la ciudad malacitana no puede ser más poética y, además, os hará empezar el día con una sonrisa. No es que vaya a venir Antonio Banderas, malagueño universal, rosa en mano, a susurraros unos versos al oído (que, al bueno de Antonio no le haríamos nunca un feo, aunque la situación fuera surrealista). Sino que, ¿existe algo más sugerente que desayunar con una “nube” o una “sombra”? Si no estáis puestos en tradiciones malagueñas, estas son solo dos de las muchas formas en las que podéis pedir un café aquí.

Beberse una “nube” o llevarse puesta una “sombra” para quitarse el sueño mañanero como si estuviéramos en una historia de Terry Pratchett o Gianni Rodari da un buen rollo tremendo, ¿no os parece? Ya le hubiera gustado a Amélie Poulain vivir sus aventuras aquí…

Caminar y descaminar

Inventaos vuestro propio camino de baldosas amarillas y volver sobre vuestros pasos. Querréis perderos por su arquitectura, sus impactantes y originales muestras de arte urbano y su punteras instalaciones artísticas. Que os dejen de vender el mismo repertorio de topicazos, porque la ciudad se ha reinventado más que Madonna cada vez que saca un disco, y sin perder su esencia. Ya veréis qué gustera da dejarse seducir por los nuevos y más llamativos establecimientos con las propuestas más ‘trendy’ y alternativas: barberías, tiendas de ropa con lo último en moda realizada por talentosos diseñadores autóctonos, estudios de tatuajes, galerías y salas de exposiciones, bares con la mejor cerveza artesana para acompañar lo último en ‘tapeo’, cafeterías de estética depurada y cálida, espacios de creación que retarán vuestro intelecto más que una revista de sudokus… ¡Pero si tiene hasta un SoHo! ¡Chúpate esa, Nueva York! Que aquí, entre cuadro y cuadro, podemos matar la gusa con unos ricos espetos de sardinas (que el pescado azul, es muy sano, queridas). ¡Qué maravillosa forma de juntar conocimiento y tradición popular!

Pues sí, hablar de su SoHo es también hablar de arte urbano y de una forma diferente de conocer la capital y sus principales atracciones turísticas. La calle Larios, la Alcazaba, el Teatro Romano y la Catedral, como nunca las habías visto: ‘cazando’ graffitis. Poned a punto vuestra cámara, preparaos para moveros como un reportero de la Agencia Magnum y conseguir el mejor encuadre, ese que os convertirá en la envidia de Instagram (es lo que queréis, ¡y lo sabéis!).

Hacer de tu ciudad un lienzo. Se puede.

En los últimos años, Málaga se ha convertido en un lienzo de excepción para los artistas urbanos más reputados a escala mundial gracias al proyecto MAUS, ante el que no podréis evitar debatir entre la envidia sana y el profundo orgullo. Los malagueños han dado al mundo una lección de sensibilidad, independencia y modernidad con esta iniciativa ciudadana cuya pretensión era rehabilitar la zona concentrada entre el sur de la Alameda y el Muelle de Heredia, y que ha sido bautizada como Soho Málaga – Barrio de las Artes, aunque luego ha ido extendiendo su influencia por toda la ciudad. Sprays de una paleta de colores infinita han convertido la urbe en una sala de exposiciones pantagruélica y al aire libre, donde cada obra aparece en el lugar más inesperado, como una revelación, un santo grial artúrico.

Os dejarán con la boca abierta los murales gigantescos de Shepard Fairey y D*Face, que descansan juntos en un edificio colindante al CAC de Málaga. Por no hablar de la poética colorista del colectivo Boa Mistura o de Ben Einee, a orillas del Río Guadalmedina, el animalismo ácido de ROA o el imponente y amenazante cuervo de alambres de Dal East. ¡Madre mía, se os hará la boca agua! Si sois fans del spray, las lágrimas caerán por vuestras mejillas con una punzada de emoción ante este espectáculo visual.  

¿A que he conseguido que os olvidéis de Nueva York, París, Londres, Berlín, esa caterva de modernidad? Continuando con el Centro Contemporáneo de Málaga, el impulso que este y otros templos dedicados a la exhibición y difusión del arte, como el Pompidou o el Carmen Thyssen, le han dado a la capital es de un valor incalculable y la han llevado hacia una posición más que interesante en la escena vanguardista global. ¿Cuántas ciudades pueden presumir de haber albergado muestras tan atrayentes como la dedicada recientemente al pintor Mark Ryden, padre del Surrealismo Pop y creador de las famosas musas con cabezas y ojos desproporcionados? Nada menos que el CAC fue el único museo español que tuvo el privilegio de acoger una retrospectiva de nuestra amada ‘performancer’ serbia Marina Abramović. Andy Warhol, Kaws, El Roto, Banksy… La lista de genios de primer orden se despliega hasta el infinito. ¡Y de gratelo!

Aunque el evento artístico ‘heavy metal’ donde los malagueños despliegan todo su poderío es en otoño durante su Octubre Picassiano: casi un mes de actos donde la ciudad es pura agitación alrededor de la obra del genio universal.

 

¿Qué clase de visita por Málaga sería esta si no habláramos de música y cine?

La escena musical malagueña vibra entre la improvisación de sus clubs de Jazz, con el Clarence Jazz Club a la cabeza, y el nervio indie y alternativo con las programaciones del Velvet Club o la Sala París. Aún no entendemos cómo Marisol puso rumbo a Río y no se quedó en Málaga…

Con ese carácter desenfadado de quienes lo tienen todo, los malagueños dan la bienvenida a la primavera con su festival de cine, el más importante dedicado a la producción nacional y que congrega más personalidades del ‘star system’ patrio. Conseguir un ‘selfie’ con Miguel Ángel Silvestre o Blanca Suárez y subirlo a Facebook con un “En MUY buena compañía”, es un subidón mejor que cuando conseguías un Pikachu en el Pokémon Go. Porque dar envidia, amigas, es nuestro deporte nacional. De Este a Oeste. De Norte a Sur. Y en el Sur, ¿qué mejor que darla que en Málaga?  

Politorpe pervertida. A veces, Batman

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