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Lugares mágicos y desconocidos de Barcelona para un domingo sin gastar

4 lugares que desconoces pero están muy cerca de ti, y te dejarán de piedra.

Eres un enamorado de Barcelona. Te sabes de memoria cada columna de la Sagrada Familia, y podrías describir con los ojos cerrados el “trencadís” del “drac” del Parc Güell, pero permíteme decirte que aún te queda mucho por descubrir.

1. Bosque de Orrius

Hace 40 o 50 años alguien se adentró en el bosque de Orrius, para realizar varias obras de arte en secreto, en lo más profundo de la arboleda. Nadie lo vio, o por lo menos no hay testigos de aquella hazaña, pero el autor dejó tras su paso diversas figuras talladas en roca que hoy protagonizan un misterio por resolver. Este bosque es un lugar mágico y misterioso que descansa en medio de la naturaleza del Maresme, a menos de una hora en coche de Barcelona ciudad, y existen múltiples rutas para llegar hasta él. Está plagado de enigmas, y si algún valiente se adentra en el corazón del lugar, corre el riesgo de cruzarse con un elefante, un Moai (propio y exclusivo de la isla de Pascua, en Chile), e incluso con un rostro humano. Además, en su interior hay también un conjunto de dólmenes y cuevas naturales que albergan leyendas y misterios esotéricos, espíritus y pasadizos secretos de los que no nos hacemos responsables. Eso sí, si quieres pasar un domingo distinto, este lugar no puede faltar en tu “checklist”.

2. Jardín de la Tamarita

Si estás buscando la forma de desconectar en medio del ruido y el estrés que a menudo se respira en Barcelona, necesitas un paseo por el jardín de la Tamarita. Ubicado en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi, se trata de un microclima selvático lleno de árboles, plantas y flores de todo tipo de tamaños, especies y colores, donde se respira una paz y tranquilidad que te alejaran de la rutina por completo. Es ideal para dar un paseo con amigos, en pareja e incluso en familia, ya que cuenta también con mesas de ping pong y un área de juegos infantiles para los más pequeños. En cuanto a los horarios, de noviembre a marzo se puede acceder de 10:00 a 19:00, y de abril a octubre de 10:00 a 21:00 horas.

3. El castillo de Castellcir

Tiene más de mil años y se trata de un castillo en ruinas, ubicado en lo alto de una gran piedra. Conocido por muchos como “castillo de la popa” por su gran parecido a un barco, es la meta de una de las rutas estrella de senderismo en la provincia de Barcelona. Se sale del pueblo de Castellcir y se anda aproximadamente 4 kilómetros hasta llegar a puerto. El castillo es del s. XII y tan solo queda parte de la torre del homenaje y algunas paredes, donde la vegetación se ha apoderado de ellas. Date prisa en visitarlo, porque nadie puede asegurar que vaya a estar allí mil años más.

4. Refugios antiaéreos

Durante la guerra civil española, los habitantes de Barcelona se refugiaban bajo tierra, y esperaban a que los bombardeos cesaran cuanto antes. Sentados en fila, en bancos de piedra a doce metros de profundidad, cumplían una serie de normas para mantener la calma: no podían hablar de política ni religión. A pesar de que en las entrañas de la ciudad llegaron a contar con 1.400 refugios antiaéreos, uno de los mejor conservados es el de la Plaça del Diamant, ubicado en el barrio de Gracia. Tenía una capacidad para 200 personas y además, todavía se pueden ver las marcas que dejaron en las paredes las velas con las que se iluminaban las personas que se cobijaban en él. Si estás pensando en visitarlo, debes saber que el precio de la entrada es de 3€ por persona.

Así que este domingo no puedes quedarte en casa. Levántate del sofá y deja la manta a un lado. Sal a explorar al menos uno de estos rincones y empápate de una Barcelona desconocida, que seguro te va a enamorar un poco más. Y casi todo… ¡por el módico precio de 0€!

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Amante de la música y las letras desde que tengo uso de razón, sueño con aprender todos los idiomas del mundo antes de los 30. No hay puzzle que se me resista, y tengo siempre las maletas listas para salir a la aventura. Las dos veces que he estado en África, he querido quedarme.