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Lanzarote para todo tipo de amantes del buen vivir

Si tuviera que hacer una lista tamaño post-it de cómo sería mi paraíso ideal, aparecerían ideas como “calorcito”, “playas infinitas” y “buenas olas”.

Si tuviera que hacer una lista tamaño post-it de cómo sería mi paraíso ideal, aparecerían ideas como “calorcito”, “playas infinitas”, “mucha paz” y “buenas olas”. Pero resulta que, si alguien la leyera por casualidad, pensaría que estoy hablando de una isla en concreto; de un rincón de este planeta llamado Lanzarote.

Se trata de una isla del archipiélago canario, en mitad del océano Atlántico, descubierta por Lancelotto Malocello hace varios siglos, cuyo nombre dio origen a la palabra “Lanzarote”. No es difícil imaginar la expresión de este personaje al descubrir tanta belleza, y probablemente se quedase sin palabras para describir tal paraíso. Pero hoy nos lanzamos a la piscina y te contamos por qué deberías comprarte un par de chanclas y poner rumbo a una de las islas más mágicas del mundo. No esperes más y descubre qué tipo de Lancelotto eres.

1. El que no vive sin olas

Sentir la tabla bajo tus pies, subir y bajar con la fuerza del mar y la sal impregnada en el moreno de tu piel. La perfecta temperatura de la isla, con una temperatura media anual de unos 21ºC, permite que lleves el neopreno casi tatuado en la piel hasta para dormir. La altura de las olas de Lanzarote tiene muy buena fama, al igual que su costa esculpida en lava volcánica como por arte de magia. Si las olas del mar son para ti una pasión, no puedes dejar de asistir al campeonato Quemao Class en el pueblo de la Santa, solo apto para los más valientes.

2. El que sueña con tener branquias

No naciste pez, pero casi. Te sumerges deseando quedarte allí debajo durante horas, lejos del ruido, explorando un universo de vida submarina que te hace volar incluso bajo tierra. Y es que en esta isla del Atlántico no solo puedes encontrar secretos mientras la recorres a pie, sino que “bajo el mar” se esconden maravillas como un museo de 300 esculturas inspiradas en lugareños, que parece que anden entre los peces sin necesidad de salir a coger aire. Además, las aguas de Lanzarote son tan transparentes que te permitirán lucir tu bañador incluso sumergido, y no tendrás que preocuparte de si viene cualquier animal marino a visitarte sin que antes te des cuenta.

3. El que escala hasta las paredes

Tu debilidad por la escalada aumenta con los años y parece que tienes alergia a estar más de cinco minutos con los pies en el suelo. Estás de suerte, porque no solo encontrarás paisajes únicos y rutas que se pierden en entornos de ensueño, sino que el senderismo, el trail o la escalada son elementos indispensables si quieres conocer la isla como realmente se merece. Y es que, si Spiderman hubiera podido escoger su lugar de nacimiento, seguramente se habría decantado por este, para trepar hasta saciarse. Tanto si te gusta correr por la montaña mientras exploras un volcán, como dar un paseo al aire libre respirando la brisa del mar, este rincón del mundo es perfecto para ti. Además, podrás encontrar grandes pruebas de trail, de gran prestigio, como la Haría Extreme o la Famara Total que pondrán a prueba tus habilidades.

4. El que come bien (y por un tubo)

Si crees que no hay mayor placer en esta vida que el poder disfrutar de un buen manjar sin prisas, esto te va a gustar. Se ve que los aborígenes tenían mucha mano para la cocina y dejaron su legado en los que ahora habitan la isla. Pero además de la herencia “guanche”, encontramos platos que aunque son sencillos, las materias primas con las que se elaboran consiguen resultados excelentes. Si te sientas a la mesa en este punto de las islas, puedes disfrutar desde sus míticas papas arrugadas acompañadas de sus mojos y con una buena carne de cabra, cochino o conejo, hasta pescado fresco, pasando por verduras y un aceite de oliva digno de medalla de oro. Todo esto por no hablar de sus vinos y quesos, que “le quitan el sentío” a uno. Y para terminar, no puede faltar un pan de maní o un rosco del alma.

5. El que no para quieto

Dicen que ir de vacaciones es descansar, pero a ti tanto descanso te da más dolor de cabeza que otra cosa. No sufras, en esta isla encontrarás tantas actividades como ideas te vengan a la mente. Empieza bien el día con una excursión en barco o catamarán y complétalo con unos karts o una visita al aquarium. Todo tipo de parques te están esperando a la vuelta de la esquina, así como tours por la isla o el senderismo más auténtico. Cálzate bien… ¡porque no vas a parar de dar vueltas!

6. El “lagartija”

Y si eres, como nosotros, de esos que dejan lo mejorcito para el final… ya puedes respirar tranquilo porque sí, las playas de Lanzarote son alucinantes. Perfectas para llegar, plantar una toalla y tumbarte al sol cual lagartija feliz como una perdiz. Y es que invitan al baño los 365 días del año, con una temperatura media de 21º C. Pero si no te decides y necesitas un poco de orientación playera, te recomendamos “La Graciosa”, “Papagayo”, “Famara” y “Caletón blanco” como nuestro “TOP 4 favourite beaches”. Podrás, además de ganar un bronceado de película, disfrutar de todo tipo de deportes náuticos y excursiones marítimas. ¡Al agua, patos!

Y ahora que ya sabes qué personalidad encaja más con la tuya, levántate y busca esos días que te vas a regalar a Lanzarote, porque cuidarse no es solo cortarse el pelo de vez en cuando o limpiarse los zapatos cuando toca. Cuidarse a veces requiere de una semanita a cuerpo de rey en una de las islas más maravillosas del planeta. ¿Estás de acuerdo?

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Amante de la música y las letras desde que tengo uso de razón, sueño con aprender todos los idiomas del mundo antes de los 30. No hay puzzle que se me resista, y tengo siempre las maletas listas para salir a la aventura. Las dos veces que he estado en África, he querido quedarme.