Escápate

Lanzarote para chuparse los dedos

El huerto mágico de Hera abre sus puertas y da la oportunidad a residentes y visitantes de degustar manjares dignos de dioses griegos. ¿Tienes hambre?

El huerto mágico de Hera abre sus puertas y da la oportunidad a residentes y visitantes de degustar manjares dignos de dioses griegos. ¿Tienes hambre?

Según la mitología griega, Lanzarote era parte del huerto mágico de los antiguos dioses. En el conocido “Jardín de las Hespérides”, Hera cultivaba auténticos manjares dignos de protagonizar uno de los 12 trabajos de Hércules. En la actualidad, bienaventurados los conejeros que pueden deleitar su paladar con los productos de esta tierra cada día del año.

Para los pobres desgraciados que no podemos vivir en la patria de la lava y las salinas, nos surge una oportunidad única. Antes de guardar la ropa de verano y dar paso a los abrigos y bufandas, saca la maleta, mete el bikini y haz una escapada a Lanzarote. Tus amigos calentado sus manos con una taza de chocolate mientras ven llover por la ventana, y tú sosteniendo un Malvasía fresquito en manga corta y con el Atlántico como background.

Saborea Lanzarote

Del 24 al 25 de noviembre, el Festival Enogastronómico ‘Saborea Lanzarote’ te dejará con un maravilloso sabor de boca. Con el producto local como elemento diferenciador, la muestra reúne en un mismo espacio a profesionales canarios con otros venidos del resto de España con el objetivo de promover la cultura gastronómica de la isla entre residentes y visitantes. Aquí todos encuentran su sitio: productores y artesanos, empresas de hostelería, cocineros, bodegas… Y, ojo, que tanto tú como yo estamos invitados. Si nos juntamos, seguro que dejamos sin existencias al resto de visitantes.

Degustaciones, catas, espectáculos…, y formación. En el ‘Aula del gusto’ podemos acudir a charlas y demostraciones con ‘showcooking’ (siempre he querido usar esa palabra) impartidas por profesionales. Es el momento de dejar a un lado los tutoriales de YouTube y recibir clases presenciales de la mano de verdaderos expertos.

Si aún no eres influencer, esta puede ser tu ocasión. Aprovecha el tirón y usa el hashtag #FestivalSaboreaLZT para presumir de viaje. No es que a ti te importe eso de los ‘likes’, pero saldrás de allí queriendo gritar a los cuatro vientos que tu lengua se deleitó con exquisiteces del mismísimo Olimpo.

El evento se celebrará en la Villa de Teguise, una de las aldeas más bonitas del interior de la isla. Después de llenar la panza, baja el escaldón de gofio viajando al pasado. Sus callejuelas empedradas y sus edificaciones blancas, te trasladarán -sin necesidad de usar la Tardis- al siglo XIII.

Comer ‘es bien’, pero hay mucho más

Ya que has saltado el charquito, aprovecha para visitar la isla. A mí me encanta  Puerto del Carmen. Su calle principal, la Avenida de las playas, es idónea para pasear tanto de día como de noche: con la luz del sol, disfrutarás de un ambiente playero fantástico y de una multitud de tiendas donde comprar el tradicional imán para la nevera de tu abuela; por la noche, te recomiendo cenar en alguno de sus restaurantes y caminar bajo la luna. Como el clima acompaña, siempre podrás darte un bañito en Playa Grande y presumir de bronceado en pleno noviembre. Si de arena y agua va la cosa, tú vete a la Playa del Papagayo. Vete, vete. Y flipa en colores, dorados y turquesas; para flipar en verde y negro, tienes la Laguna de los Clicos.

Si te gusta la fotografía, cargarás con tu cámara hasta uno de los rincones preferidos del artista local César Manrique. En el Mirador del Río, en lo alto del Risco de Famara, tendrás una vista panorámica de Lanzarote y de La Graciosa, catalogada como la octava isla del archipiélago canario. No necesitarás ni Lightroom, ni Photoshop, ni filtros de Instagram para conseguir tu nuevo fondo de escritorio favorito y ser la envidia de toda la oficina a tu vuelta. Y hablando de Manrique, vete al pueblo de Haria para conocer más su historia en la Casa Museo. Saldrás de allí queriendo comprar un lienzo para plasmar su preciosa casa blanca rodeada de palmeras. Pero antes de marcharte de Haria y sacar a relucir tu lado más creativo, pásate por los Jameos del Agua; el lugar del planeta en que decidieron abrazarse la naturaleza y el hombre. De nada.

Lanzarote es más que playas y arte. También es naturaleza volcánica. Uno de los lugares imprescindibles de la isla es la Cueva de los Verdes, formada por laberintos de lava kilométricos creados por la erupción del volcán de La Corona. Pero si realmente quieres sentirte como un terrícola perdido en Marte, el Parque Nacional de Timanfaya te hará preguntarte dónde dejaste aparcada la nave nodriza. Yo siempre digo que Timanfaya produce una variante del ‘Síndrome de Stendhal’ derivado de su belleza silvestre. Un paisaje único en el mundo. Simplemente alucinante.

A ver, no es porque yo sea canaria, pero Lanzarote hipnotiza. Soy una canaria objetiva, lo prometo. Lanzarote cautiva tu estómago con su gastronomía, te hechiza la mirada con sus vistas y te enamora el corazón con su gente.

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Asfalto, caucho, gasolina, velocidad…, adrenalina. Solo concibo la vida bajo un casco a 300 km/h. Soy periodista deportiva, ni por fama ni por dinero, sino por convertir el motor en mi forma de vida. Lo mismo doy gritos en una grada, como te cubro una rueda de prensa. Canaria de nacimiento, me mudé a Barcelona por su circuito y me quedé por su afición.