¿Qué es la educación? se trata de la llave para un futuro digno, la respuesta muchas preguntas, la base del conocimiento humano. Pero sobre todo, la educación es un derecho al que todo ser humano debería tener acceso sin pedir permiso. Hoy 24 de enero, día Internacional de la Educación, recorramos de la mano de dos ONGs, dos mundos que a menudo se nos olvidan.

El cuarto mundo

Cuando pensamos en pobreza normalmente se nos viene a la mente el tercer mundo, pero existe un cuarto mundo que nos rodea y nos observa de cerca, aunque pase desapercibido. Gente que vive desprotegida, marginada o en riesgo social en países desarrollados. En “Actuar todos por la dignidad” son conscientes de la importancia de la educación para detener este tipo de pobreza, y es que aún hoy, millones de personas en todo el mundo no pueden formarse. Nos estamos perdiendo miles de experiencias y mentes brillantes que podrían contribuir en múltiples proyectos, pero no tienen oportunidades. No hay nada peor que  algo “que podría haber sido”; luchemos por construir entre todos un mundo más justo.

El primer mundo

Seguramente si estás leyendo esto, formes parte de este primer mundo donde las preocupaciones normalmente no van mucho más allá de tus narices. Y es que cuando a uno le van bien las cosas, es muy fácil cerrar los ojos a realidades que parecen tan lejanas. Basta con un “clic” para apagar el móvil o la televisión, y la miseria se desvanece. Afortunadamente hay proyectos como la Fundació Montblanc que realizan formación en solidaridad para niños, jóvenes y adultos. Se trata de proyectos culturales y educativos basados en sesiones de sensibilización y participación ciudadana. Además también se llevan a cabo colonias para niños donde descubren el voluntariado y ayudan a colectivos desfavorecidos sin irse muy lejos de casa.

Nacer en uno u otro lugar del mundo es una suerte que no podemos elegir, lo que sí debemos intentar todos es que eso no le niegue a nadie la oportunidad de aprender, porque el saber nos hace libres, y el ser humano anhela libertad.

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Amante de la música y las letras desde que tengo uso de razón, sueño con aprender todos los idiomas del mundo antes de los 30. No hay puzzle que se me resista, y tengo siempre las maletas listas para salir a la aventura. Las dos veces que he estado en África, he querido quedarme.