Sal

Este julio, nos vemos en el Lara

“El teatro nos gusta mucho, sí, pero es que es caro…” ¿Te suena la frase? Malas noticias: te has quedado sin excusas.

No hay camarero más majo ni conozco otro sitio donde te pongan gusanitos y cerveza La Virgen, pero esta vez no me refiero al Lara (bar) sino al Lara (teatro); aunque tampoco tienen pérdida, que están puerta con puerta… En fin, que yo en verano pienso en cervezas y me lío, pero lo que quería contaros hoy no va de beber ni de gochear (cambien esas caras incrédulas: de verdad que hago más cosas) sino de cómo pasar un veranito cultureta en Madrid para todos los bolsillos.

Y es que este mes de julio el Teatro Lara no solo es el más bonito de Madrid, que eso ya lo sabemos todos: además tienes toda su programación teatral por, atención, veintinueve euritos. Así que ya estás cambiando eso de tu biografía del Tinder de que eres amante del teatro, o pillando tu abono antes de que se agoten.

¿Pero esto es en serio?

Sí, sí, totalmente en serio. Y además muy bien pensado para estas fechas: ¿que tienes claro que quieres ir (porque lo del Tinder ha funcionado y quieres impresionar a alguien) a alguna obra en concreto? Pues reservas tu entrada con antelación en su web y solo tendrás que pagar la suya (o no, claro, eso es cosa vuestra). ¿Que solo ibas a tomar el vermú pero te has liado, llevas todo el día en la calle y sigue sin apetecerte volver a ese horno que tienes por casa? Pues te plantas allí sin más (siempre que haya aforo, así que ve con tiempo. Permíteme que insista: luego puedes esperar comiendo gusanitos y bebiendo cerveza en el local de al lado, y que siga el relío). ¡El verano es para improvisar!

Eso sí: si quieres ir a Mis primeras 4 estaciones y conseguir que los peques de tu entorno se enamoren de la música clásica gracias al talentazo de Ara Malikian, o bien disfrutar de una de sus visitas teatralizadas, ¡reserva!

Historia, pero en plan bien

Ahora que con la locura de El Ministerio del Tiempo estamos todos a tope queriendo revisitar nuestra historia, no puedes dejar pasar las visitas teatralizadas. ¿Sabías que bajo el escenario hay un pasadizo tapiado que se dice que comunicaba con el convento de San Plácido? ¿O que otro pasadizo comunicaba los camerinos con el palco (dicen las malas lenguas que para que Alfonso XIII pudiera felicitar personalmente a su actriz favorita… Ejem).

Con la visita teatralizada, puedes descubrir todos estos entresijos, cotillear los camerinos y hasta subirte al escenario para sentirte como uno de los artistas que han formado parte de los 136 años de historia de este lugar emblemático de Madrid. Y, ¿quién sabe? Igual hasta puedes sacarte un selfie con el escurridizo fantasma del Lara…

Te vas a reír…

Si, como Alaska, no quieres “más dramas en tu vida, solo comedias entretenidas”, este mes de julio te vas a hinchar. Puedes empezar por la veterana Burundanga, que lleva nada menos que seis temporadas en cartel; si no la has visto, ¡deja de ser el paria de tu grupo de amigos de una vez! Más de diez mil usuarios de Atrápalo la valoran con casi sobresaliente, así que es un acierto seguro.

Salvo que seas como yo (y no le recomiendo a nadie vivir con este nivel de despiste), seguro que ya te has enterado de que detrás del fenómeno Paquita Salas hay dos personas que son un fenómeno en sí mismas: los Javis. De lo que quizá no te habías enterado es de que también tienen un musical multipremiado en cartel: La Llamada es para ti, ¡cógela! (Perdonen el mal chiste. Es el calor. De verdad).Y si tienes auténtico espíritu Houdini y lo que te pirran son las novedades, entonces no te puedes perder La Pilarcita, el estreno del mismo productor que promete, ¡y mucho! Y que encima cuenta con una increíble Anna Castillo, ganadora del Goya a Actriz revelación en la última edición de los Goya.

Como amante de Rayuela, no puedo dejar de recomendar también la “trilogía capilar”, que, como el libro de Cortázar, puede disfrutarse en el orden que más rabia te dé: el cronológico (empezando por la precuela Rulos, el origen y terminando con No hay mejor defensa que un buen tinte) o en lo que ellos llaman “El orden emocional”, empezando por Lavar, marcar y enterrar. Todas ellas ambientadas en la malasañera peluquería Cortacabeza y aspirando a convertirse en un clásico del barrio a la altura de esta.

¡Será por opciones! Así que nada, si queréis adelantarme el regalo de cumple (o haceros un regalo vosotros, egoístas, ya os vale…), ya sabéis: veintinueve lereles y todo el teatro que queráis pinchando aquí.

Vega Pérez-Chirinos

@vegapchirinos

Podría vivir sin café, pero mejor no hacemos la prueba.

Podría vivir sin café, pero mejor no hacemos la prueba.

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