Me encantaba acompañarlos a recoger naranjas, echar de comer a las gallinas o pasear en burro. Era muy divertido oír el sonido de los pavos y ver lo enormes que son, o tocar a los pequeños conejitos tan suavitos y monos. Todavía recuerdo una etapa en la que era incapaz de comer el rico conejo al ajillo que preparaba mi abuela. ¿Cómo hacerlo si conocía a ese conejito desde que era una cría?

Ahora que vivo en una ciudad me gusta aprovechar para salir de vez en cuando al campo y huir del ruido, los coches y el aire impuro, y a veces pienso en cómo debe ser crecer rodeada de atascos y asfalto. ¿Saben los niños de ciudad de dónde vienen los huevos que se compran en el supermercado? ¿Tienen claro que los tetrabriks de leche no crecen en los árboles? ¿Habrán tocado alguna vez a un caballo?

[redbox text=”¿Saben los niños de ciudad de dónde vienen los huevos que se compran en el supermercado?” position=”right”]

El día que supe de la existencia del Centre d’Apropament a la Natura me alegré mucho por esos niños de ciudad, y los adultos.


A poco más de una hora de Barcelona se encuentra esta granja donde toda la familia puede pasar todo un día aprendiendo y disfrutando en plena naturaleza. Lo chulo de este centro es que no es como un zoo donde te limitas a mirar a los animales dentro de una jaula, aquí pequeños y mayores pueden disfrutar de animales domésticos y salvajes, darles de comer y tocarlos.

Conejos, ovejas, caballos, burros, pero también mapaches, puerco espines y halcones, son algunos de los animales del Centre d´Apropament a la Natura. Madre mía, pero si hay hasta serpientes y tarántulas. ¡De eso no tenían mis abuelos!

Me encantaba acompañarlos a recoger naranjas, echar de comer a las gallinas o pasear en burro. Era muy divertido oír el sonido de los pavos y ver lo enormes que son, o tocar a los pequeños conejitos tan suavitos y monos. Todavía recuerdo una etapa en la que era incapaz de comer el rico conejo al ajillo que preparaba mi abuela. ¿Cómo hacerlo si conocía a ese conejito desde que era una cría?

Ahora que vivo en una ciudad me gusta aprovechar para salir de vez en cuando al campo y huir del ruido, los coches y el aire impuro, y a veces pienso en cómo debe ser crecer rodeada de atascos y asfalto. ¿Saben los niños de ciudad de dónde vienen los huevos que se compran en el supermercado? ¿Tienen claro que los tetrabriks de leche no crecen en los árboles? ¿Habrán tocado alguna vez a un caballo?

[redbox text=”¿Saben los niños de ciudad de dónde vienen los huevos que se compran en el supermercado?” position=”right”]

El día que supe de la existencia del Centre d’Apropament a la Natura me alegré mucho por esos niños de ciudad, y los adultos.


A poco más de una hora de Barcelona se encuentra esta granja donde toda la familia puede pasar todo un día aprendiendo y disfrutando en plena naturaleza. Lo chulo de este centro es que no es como un zoo donde te limitas a mirar a los animales dentro de una jaula, aquí pequeños y mayores pueden disfrutar de animales domésticos y salvajes, darles de comer y tocarlos.

Conejos, ovejas, caballos, burros, pero también mapaches, puerco espines y halcones, son algunos de los animales del Centre d´Apropament a la Natura. Madre mía, pero si hay hasta serpientes y tarántulas. ¡De eso no tenían mis abuelos!

mm
Estudió Filología Eslava (sí, eslava) y edición. Libros, música, teatro y pelis, muchas pelis. Le encanta cocinar para cincuenta aunque la cena sea de dos, cosas de la sangre mediterránea. Escribe sobre espectáculos en ocio urbano, pregúntale la cartelera que no se le escapa una.