¿Qué podía hacer? Entrar a mirar tiendas quedaba descartado por prohibición expresa de mi entidad bancaria. Y empezar a beber, además de desesperado, sería jugar con ventaja con respecto a mis amigos. Eso no se hace.

La actividad elegida tenía que combinar diversión (de eso se trata: de no morir de aburrimiento), brevedad (en 60 minutos debía estar de nuevo ahí) y estética (no quería parecer una persona desvalida, solitaria o abandonada de la mano de dios; tener un aspecto digno era prioritario).

Inmediatamente mi mano se fue al bolso. ¡El móvil! ¡Mi móvil me dará la respuesta! Y, efectivamente me la dio. Un ahogado pitidito antes de apagarse por completo.

0 % de batería. Gracias, nueva versión de iOS. De verdad. Gracias por tanto.

“No entres en pánico. Tú eres capaz de pasar una hora contigo misma y sin tu móvil. Las opciones son muchas y variadas. Solo tienes que respirar y buscar en tu interior”.

Eso es lo que hice. Y estas fueron las opciones que encontré:

Meterte en un videoclip

Cualquier momento es buen momento para imaginar que eres la protagonista de un vídeo musical. Solo necesitas tus auriculares, un buen set, gente a tu alrededor (¡son extras!) y no tener vergüenza para ir haciendo lip sync al ritmo de la letra.

Según tu estado de ánimo puedes escoger la alternativa pop, en calles abarrotadas como las Ramblas (Barcelona), o la melódica, en lugares bucólicos como el Parque del Oeste (Madrid).

Nota: esta alternativa gana enteros en días de lluvia.

Así empezó Vetusta Morla y no les ha ido nada mal.

Inventarte un juego

Jugar con la propia mente es accesible para todo el mundo, se puede hacer en cualquier parque y además ejercita nuestro cerebro. Las opciones son infinitas, pero estas son mis favoritas:

– Escoge una víctima y hazle creer que la estás persiguiendo de incógnito. Camina junto a ella esforzándote mucho para que no te vea. “Ganas” si consigues que sospeche de ti. ¿Lo mejor? Nunca sabes dónde acabarás. ¡Quizás descubres un rincón nuevo de la ciudad!

– Imagina cómo explicarías cualquier nueva tecnología a un ser humano del pasado: el iPod a Bach, los aviones a un hombre de las cavernas o Tinder a Jane Austen.

– Un clásico: Invéntate la vida de la gente que pasa. Saca conclusiones de su ropa, su forma de caminar, el lugar a donde se dirigen… Luego imagina que se lo narras con detalle a un policía que te interroga por un asesinato.

A mí me gusta fantasear escondida tras mis gafas de sol mientras tomo una caña en una terraza: en Barcelona, la del restaurante Neri (Sant Sever, 5); y en Madrid, cualquiera en la plaza San Ildefonso.

Plaza en Madrid
Autor: Barcex.

Visitar una exposición

Ponte el disfraz de turista y activa tu sentido arácnido. Seguro que cerca de ti hay algún museo, pequeña galería o feria que puedes visitar en un paseíto. Te garantizo que la experiencia convertirá ese día en inolvidable. Y no lo digo yo, lo dice la ciencia: cuando vemos algo bonito que no esperábamos, el recuerdo permanece mucho más tiempo en nuestra memoria.

Exposición
Autor: EHidrew.

Molestar a un amigo

“A ver si nos vemos un día”. “Te llamo y tomamos algo”. ¿Cuántas veces has dicho esto y no lo has hecho? ¿Cuántos cafés tienes pendientes? ¿Cuánto pesa ya en tu cabeza la culpabilidad por no llamar a esa amiga que hace tanto que no ves?

Piensa rápido. ¿Vive algún amigo cerca? Una visitilla rápida te quitará esa losa de encima y, si tu colega no está en casa o no tiene tiempo, al menos habrás dado un paseo y se te habrá pasado el rato.

Amigo
Asúmelo, no te queda batería en el móvil. Tendrás que ir a buscar a ese amigo a patita.

 Escribir, dibujar, CREAR

Saca al bohemio que hay en ti. Y saca la libretita del bolso. Aprovecha para esbozar ese post de tu blog que lleva meses rondándote. Intenta retratar a la gente que pasa frente a ti. Dibuja un paisaje alternativo al que ves (añadiéndole un dinosaurio volador, una planta que se lo come todo o colores fosforitos). Te costará empezar, pero una vez te sumerjas en tu obra, el tiempo pasará volando y te irás con la satisfacción de haber “producido” algo.

Para un ambiente de máxima inspiración, te recomiendo dar rienda suelta a tu arte sentado en un banquito frente al MNAC (Parc de Montjuïc, Barcelona).

Parc Montjuïc
Autor: Canaan.

 

¿Qué podía hacer? Entrar a mirar tiendas quedaba descartado por prohibición expresa de mi entidad bancaria. Y empezar a beber, además de desesperado, sería jugar con ventaja con respecto a mis amigos. Eso no se hace.

La actividad elegida tenía que combinar diversión (de eso se trata: de no morir de aburrimiento), brevedad (en 60 minutos debía estar de nuevo ahí) y estética (no quería parecer una persona desvalida, solitaria o abandonada de la mano de dios; tener un aspecto digno era prioritario).

Inmediatamente mi mano se fue al bolso. ¡El móvil! ¡Mi móvil me dará la respuesta! Y, efectivamente me la dio. Un ahogado pitidito antes de apagarse por completo.

0 % de batería. Gracias, nueva versión de iOS. De verdad. Gracias por tanto.

“No entres en pánico. Tú eres capaz de pasar una hora contigo misma y sin tu móvil. Las opciones son muchas y variadas. Solo tienes que respirar y buscar en tu interior”.

Eso es lo que hice. Y estas fueron las opciones que encontré:

Meterte en un videoclip

Cualquier momento es buen momento para imaginar que eres la protagonista de un vídeo musical. Solo necesitas tus auriculares, un buen set, gente a tu alrededor (¡son extras!) y no tener vergüenza para ir haciendo lip sync al ritmo de la letra.

Según tu estado de ánimo puedes escoger la alternativa pop, en calles abarrotadas como las Ramblas (Barcelona), o la melódica, en lugares bucólicos como el Parque del Oeste (Madrid).

Nota: esta alternativa gana enteros en días de lluvia.

Así empezó Vetusta Morla y no les ha ido nada mal.

Inventarte un juego

Jugar con la propia mente es accesible para todo el mundo, se puede hacer en cualquier parque y además ejercita nuestro cerebro. Las opciones son infinitas, pero estas son mis favoritas:

– Escoge una víctima y hazle creer que la estás persiguiendo de incógnito. Camina junto a ella esforzándote mucho para que no te vea. “Ganas” si consigues que sospeche de ti. ¿Lo mejor? Nunca sabes dónde acabarás. ¡Quizás descubres un rincón nuevo de la ciudad!

– Imagina cómo explicarías cualquier nueva tecnología a un ser humano del pasado: el iPod a Bach, los aviones a un hombre de las cavernas o Tinder a Jane Austen.

– Un clásico: Invéntate la vida de la gente que pasa. Saca conclusiones de su ropa, su forma de caminar, el lugar a donde se dirigen… Luego imagina que se lo narras con detalle a un policía que te interroga por un asesinato.

A mí me gusta fantasear escondida tras mis gafas de sol mientras tomo una caña en una terraza: en Barcelona, la del restaurante Neri (Sant Sever, 5); y en Madrid, cualquiera en la plaza San Ildefonso.

Plaza en Madrid
Autor: Barcex.

Visitar una exposición

Ponte el disfraz de turista y activa tu sentido arácnido. Seguro que cerca de ti hay algún museo, pequeña galería o feria que puedes visitar en un paseíto. Te garantizo que la experiencia convertirá ese día en inolvidable. Y no lo digo yo, lo dice la ciencia: cuando vemos algo bonito que no esperábamos, el recuerdo permanece mucho más tiempo en nuestra memoria.

Exposición
Autor: EHidrew.

Molestar a un amigo

“A ver si nos vemos un día”. “Te llamo y tomamos algo”. ¿Cuántas veces has dicho esto y no lo has hecho? ¿Cuántos cafés tienes pendientes? ¿Cuánto pesa ya en tu cabeza la culpabilidad por no llamar a esa amiga que hace tanto que no ves?

Piensa rápido. ¿Vive algún amigo cerca? Una visitilla rápida te quitará esa losa de encima y, si tu colega no está en casa o no tiene tiempo, al menos habrás dado un paseo y se te habrá pasado el rato.

Amigo
Asúmelo, no te queda batería en el móvil. Tendrás que ir a buscar a ese amigo a patita.

 Escribir, dibujar, CREAR

Saca al bohemio que hay en ti. Y saca la libretita del bolso. Aprovecha para esbozar ese post de tu blog que lleva meses rondándote. Intenta retratar a la gente que pasa frente a ti. Dibuja un paisaje alternativo al que ves (añadiéndole un dinosaurio volador, una planta que se lo come todo o colores fosforitos). Te costará empezar, pero una vez te sumerjas en tu obra, el tiempo pasará volando y te irás con la satisfacción de haber “producido” algo.

Para un ambiente de máxima inspiración, te recomiendo dar rienda suelta a tu arte sentado en un banquito frente al MNAC (Parc de Montjuïc, Barcelona).

Parc Montjuïc
Autor: Canaan.

 

mm
Creativa publicitaria por el día, lavo mi conciencia en internet por las noches. Siempre preparada para montar en un tren, avión o caballito humano en busca de nuevas vistas y buen comer.