Érase una vez un rincón casi olvidado de África, concretamente de Kenia, donde un puñado de alumnos iban a la escuela en una de las aldeas más pobres de Nakuru, sin saber que eran los estudiantes más afortunados del mundo. Y es que su maestro, el keniano Peter Tabichi, ha sido distinguido como el mejor profesor del mundo, tras ser premiado con el galardón Global Teacher Prize 2019, dotado con un millón de euros.

Las cosas no pasan por casualidad. Este hombre hacía su trabajo con excelencia, en un lugar en el que nadie lo aplaudía ni felicitaba, pero él se dejaba la piel por sus alumnos y el destino lo ha recompensado. “Se lo debo todo a Dios”, decía mientras recogía el premio. Peter Tabichi ha destacado por su gran dedicación, trabajo y confianza en el talento de sus alumnos, que según la organización que concede el galardón, casi el 95% provienen de familias pobres, son huérfanos o tienen un solo progenitor.

Se trata de un profesor de de la orden de los franciscanos, que ha conseguido transformar la profesión de maestro en una pasión por dar clase con creatividad, tecnología y métodos de enseñanza modernos, que han sido los protagonistas a pesar de los pocos recursos de que dispone el lugar. Pero eso no es todo. El joven maestro, de 36 años, se introdujo en la docencia hace 12 años y desde entonces dona el 80% de su salario a los más necesitados de su comunidad.

Entre sus enseñanzas, no se limita a que sus alumnos aprendan a desenvolverse en asignaturas como matemáticas, sino que además es consciente de que hay labores mucho más necesarias por el lugar y las condiciones en que allí se vive. Tabichi les da las herramientas necesarias para que los niños aprendan métodos alternativos de cultivo para abordar la inseguridad alimentaria en la región, donde la hambruna es una realidad. Otro ejemplo de esto es la creación de un “club de la paz” que ha impulsado, donde anima a los estudiantes a debatir y plantar árboles en grupo, para asegurar la convivencia entre los diferentes grupos étnicos presentes en la escuela y evitar así cualquier posible violencia.

El presidente de Kenia felicitó al galardonado y afirmó que es un ejemplo brillante de lo que el espíritu humano puede conseguir no solo para Kenia o África, sino para el mundo”.  Y es que historias como esta nos hacen ver que si cada uno da lo mejor de sí mismo en su entorno, el mundo se transformará poco a poco y será sin duda un lugar mejor.

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Amante de la música y las letras desde que tengo uso de razón, sueño con aprender todos los idiomas del mundo antes de los 30. No hay puzzle que se me resista, y tengo siempre las maletas listas para salir a la aventura. Las dos veces que he estado en África, he querido quedarme.