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“El mayor regalo” te lo vas a hacer tú mismo

Seguro que más de una vez has pensado en cambiar el final de un libro, o de una película. Y cuando han aparecido los créditos te has quedado pasmado, incluso indignado. “¿Así termina? ¡No puede ser!”.

Seguro que más de una vez has pensado en cambiar el final de un libro, o de una película. Y cuando han aparecido los créditos te has quedado pasmado, incluso indignado. “¿Así termina? ¡No puede ser!”.

Esto pasa a menudo, y no sólo en ficción, también en la vida real es frecuente ver “finales” que no son como esperábamos. Pero, ¿y si pudiéramos encontrar el “The end” perfecto? ¿Un final feliz universal, para todos? Y no, ahora no estoy hablando de ficción. Hablo de realidades tan crudas como la vida misma.

El próximo 9 de noviembre llega a los cines “El mayor regalo”, quinto largometraje de Juan Manuel Cotelo como director, para contar una historia de reconciliación que va a calar hondo. Se trata de un proyecto muy especial de la productora valenciana “Infinito + 1”, financiado únicamente con micromecenazgo y con distribución “a demanda”. El film narra historias reales en las que el perdón y la reconciliación son las armas que sanan todo tipo de heridas. “Gracias al perdón no tengo el corazón amputado, sólo las piernas”.

Así que ya sabes, este fin de semana busca un hueco en tu agenda y enfréntate cara a cara con experiencias como la de vida de Irene Villa, víctima de ETA; Shane O’Doherty, único terrorista del IRA que ha pedido perdón; Ramón Isaza, paramilitar colombiano responsable de más de 10.000 asesinatos; Tim Guénard, campeón nacional de Boxeo en Francia y asesinos y víctimas del genocidio en Ruanda. Seguro que sales de sala con ganas de comerte mucho más que un bol de palomitas. ¿Dónde ver “El mayor regalo”?

Si vives en una de esta ciudades, ya puedes ir a verla. Y si todavía no ha llegado a la tuya, ¡pídela!

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Amante de la música y las letras desde que tengo uso de razón, sueño con aprender todos los idiomas del mundo antes de los 30. No hay puzzle que se me resista, y tengo siempre las maletas listas para salir a la aventura. Las dos veces que he estado en África, he querido quedarme.