Escápate

El mapa del tesoro marcaba la cruz en la Región de Murcia

Hice las maletas y programé la brújula para llegar la primera. ¿Quieres saber qué encontré?

Una vez me entregaron un mapa del tesoro y lo escondí, por miedo a que alguien más avispado y con los ojos más abiertos que yo, se me fuera a adelantar. Hace poco me atreví a sacarlo y me di cuenta de que la cruz que indicaba el lugar de la fortuna me llevaba a un punto escondido entre Andalucía y Valencia; el sitio que más brillaba se encontraba en la Región de Murcia. Hice las maletas y programé la brújula para llegar la primera. ¿Quieres saber qué encontré?

Una costa… y dos mares

Al llegar a la Región de Murcia, mi brújula se puso a temblar apuntando hacia su costa, y descubrí que sus playas presumen de tener dos mares en los que zambullirse. El Mar Menor y el Mediterráneo se fusionan en su Costa Cálida, bailando un tango al son de las olas. Pero en realidad el Mar Menor es una laguna de agua salada, que por pequeña que parezca por su nombre, es una auténtica maravilla perfecta para un baño relajante.

El mapa me indicaba que debía pasar por Águilas, un municipio ubicado en el punto más meridional de la Región, que me robó el corazón con su castillo de San Juan de las Águilas, y me brindó la oportunidad de sentirme Julio César, en sus majestuosas Termas Romanas. Y para terminar, nada mejor que un paseo por el puerto de Mazarrón disfrutando de unos rayos de sol de esos que sientan como agua de mayo, sea el mes que sea.

Una gastronomía para repetir mil veces

Dicen que el turismo da mucha hambre, y yo lo corroboro, porque  al probar la gastronomía de la Región de Murcia, sentí que no quería dejar de ser turista nunca. Empecé con unos vegetales de la huerta para matar el gusanillo y terminé probando sus carnes y pescados, casi a dos manos. Estaban realmente exquisitos. Y es que los romanos dejaron su herencia como chefs en la zona, mostrando cómo hacer las mejores conservas, y los árabes aportaron alimentos como el arroz con especias y plantas aromáticas. Dos ideas que hoy hacen felices a miles de estómagos, empezando por el mío.

A quién no le gusta la combinación de sol y playa

Mi mapa del tesoro no era resistente al agua, pero no me resistí a bucear en esas aguas cristalinas para explorar el fondo marino. La Región de Murcia ofrece un sinfín de cosas que hacer mientras tu bronceado va in crescendo. Además, aprovechando la poca profundidad y la tranquilidad de las aguas de la zona, no hay nada mejor que volar sobre las olas haciendo todo tipo de actividades como windsurf, kitesurf, Stand Up Paddle o montar en un catamarán, viento en popa, a toda vela.

Si no eres tan experto con el mar y quieres aprender a navegar, tienes que probar la vela ligera mientras dejas ir la melena al viento y surcas el mar bajo un cielo azul tipo “Piratas del Caribe”. Yo quería ir un poco más allá, y me decanté por una piragua. Puse dirección a las cinco islas del Mar Menor y me olvidé del tiempo. En mi travesía me crucé con un grupo de motos de agua y algún que otro atrevido que practicaba esquí acuático sobre las olas. Todo aquello me inspiraba libertad y me iba robando el corazón poco a poco.

También hay Región de Murcia para los mountain lovers

El mar es muy bonito, sí. Pero después de haber estado en remojo durante horas, necesitaba un poco de aires de montaña. Y entonces vi que la Región de Murcia esconde también infinitas posibilidades para los amantes del senderismo. Solo necesitas ganas de explorar y un poco de intuición para encontrar todo tipo de rutas y viejos caminos marineros donde los pescadores echan sus redes desde hace muuucho tiempo.

Y entonces, después de atravesar durante un buen rato las sierras de Moratalla llegué a los encantos del río Alhárabe. Un lugar precioso que de nuevo me invitaba a probar el frío de sus aguas, y sin pensarlo dos veces, me zambullí. Y fue en aquel momento, mientras nadaba en aquel pozo de tranquilidad, cuando me di cuenta de que con todo aquello había olvidado encontrar el tesoro, pero no me importó. Comprendí que la verdadera fortuna estaba a mi alrededor, que la Región de Murcia era mucho más valiosa que un puñado de monedas de oro, y más bonita que todas las piedras preciosas.

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Amante de la música y las letras desde que tengo uso de razón, sueño con aprender todos los idiomas del mundo antes de los 30. No hay puzzle que se me resista, y tengo siempre las maletas listas para salir a la aventura. Las dos veces que he estado en África, he querido quedarme.