Qué bonita es Italia. Empezamos a enamorarnos de ella ya en los años 50 con películas como Vacaciones en Roma, y poco a poco fuimos sintiendo que no podíamos vivir sin ella. Y es que creo firmemente que un paseo por las calles de una ciudad italiana es mejor que cualquier medicina. Pero hoy cogemos las maletas y volamos más allá de las míticas Roma, Venecia, Florencia, Milán o Nápoles. Hoy descubrimos un rincón del mundo llamado Cremona, que hará que te enamores todavía más de este “meraviglioso” país.

A solo media hora en coche de Milán, la ciudad de Cremona es perfecta para una escapada en primavera u otoño. Su icono por excelencia es la Catedral de Santa María de la Asunción, conocida también como el Duomo de Cremona, un impresionante templo románico que se ha ido adaptando con el tiempo e incluye elementos góticos, renacentistas y barrocos. Un regalo a la vista como pocos, que presume de un campanario conocido como Torrazzo di Cremona, considerada torre más alta a principios de la Italia moderna y que hoy se ha convertido en símbolo de la ciudad.

Cremona se encuentra rodeada de vegetación y es considerada una pequeña capital musical, donde el Museo del violín, el Teatro Ponchielli y los talleres de los maestros luthiers, han hecho de ella patrimonio de la Unesco. ¿Quieres saber por qué?

Los secretos que esconde un violín

¿Qué tendrá un violín, para que merezca tener un museo entero en su honor? Resulta que Cremona y los violines se llevan muy bien desde hace muuucho tiempo. Esta pequeña ciudad ha crecido al ritmo de la música que desprendían las cuerdas de estos instrumentos, como si su melodía hubiese ido encendiendo el corazón de sus habitantes a lo largo de la historia. En este precioso museo encontrarás desde la reconstrucción de un auténtico taller de violín, hasta dos colecciones de un valor altísimo: el Cofre del tesoro, que contiene los 12 instrumentos más importantes de la gran escuela de laúd Cremonense, y los Amigos de Stradivari, una exposición de instrumentos de grandes maestros locales.

La música en manos de los “luthiers”

La ciudad tiene más de 100 talleres de confección de violines, realizados artesanalmente por los míticos “luthiers”. Estos se dedican profesionalmente a fabricar y reparar dichos instrumentos musicales, para que el sonido de Cremona no se apague nunca. Los “luthiers” son casi una dinastía, iniciada por Andrea Amati en el siglo XVI y seguida por el gran Antonio Stradivari, fabricante de los famosos Stradivarius. ¿Lograrás marcharte sin uno de ellos?

La melodía de un buen manjar

Pero entre nota y nota, siempre hay tiempo para sentarse a la mesa como Dios manda. Esta ciudad italiana esconde un montón de buenos restaurantes y “osterias” donde disfrutarás de la comida italiana en un ambiente de lo más relajado. Su gastronomía ofrece delicias como el “salame de Cremona”, que se deja curar durante meses antes de venderse, adquiriendo un sabor exquisito, potenciado por las especias. Y si eres fan de la mostaza, no puedes irte sin probar la “mostarda de Cremona”, que se trata de fruta confitada en almíbar y mostaza. Realmente exquisito.

Y cuando creas que ya lo has visto todo, y bailes solo por las calles al ritmo de los violines que suenen en tu mente sin parar, te darás cuenta de que a solo 45 minutos en coche de Cremona se encuentra la, todavía más pequeña, ciudad de Crema. Se trata del lugar realmente digno de visitar, en el que se rodó recientemente la película “Call me by your name”. Su centro peatonal y sus palacios son la guinda que le faltaba a tu pastel para desear echar raíces allí mismo. Y entonces te darás cuenta de que Italia te habrá ganado el pulso, y sí, serás feliz.

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Amante de la música y las letras desde que tengo uso de razón, sueño con aprender todos los idiomas del mundo antes de los 30. No hay puzzle que se me resista, y tengo siempre las maletas listas para salir a la aventura. Las dos veces que he estado en África, he querido quedarme.