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Cómo sobrevivir a un macrofestival de música: nivel experto

Ir de festivales es todo un arte. O mejor dicho: toda una técnica. Para garantizarse el bienestar, el aprovechamiento del tiempo y pasar unos días de p**a madre hay que saber. Esto es así. No quisiera yo erigirme en marisabidilla de nada, pero los chorrocientos cincuenta y tres festivales de música veraniegos que llevo a mis espaldas me dan toda la legitimidad (y más) para compartir estos consejos contigo. De nada.

Tan importante como estar en el propio festival es todo el antes y el después. Por eso he preparado esta hoja de ruta pormenorizada y destinada a ayudarte a disfrutar lo más posible en estos eventos de, en ocasiones, logística engorrosa. Porque a un macrofestival se va como a la guerra: preparado.

Antes

Toma vitaminas y mucha fruta y verdura durante toda la semana previa. Hay que llegar en plena forma y con energía. Si detectas días antes un comienzo de resfriado lucha contra ello, toma antigripal, haz lo que sea pero tienes que llegar como una rosa.

Prepara también tu piel para la exposición al sol. Además de comprarte cremas solares que te tienes que comprometer a echarte en cara, colleja y brazos por lo menos, puedes tomar un suplemento de betacaroteno.

Invierte en calzado cómodo. Tiene que ser muy mullido. Olvídate del recalcitrante “para lucir hay que sufrir” y entrégate a unas zapatillas cómodas, blanditas y que no te importe que se manchen.

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Piensa las prendas que metes en la maleta de forma funcional. De nada sirve ni meter todo el armario y cargar como una mula, ni volverse loco a comprarse modeletes con los que luego acabarás haciendo la croqueta por el césped, y lo sabes. Mira, por favor, qué tiempo va a hacer y actúa en consecuencia.

Concreta con tiempo el transporte para llegar. Si tienes que pillar vuelos, trenes o coche de alquiler ya sabes cómo se pone la cosa de peliaguda si esperas al último momento. Ni qué decir que los horarios se pueden convertir en tu peor pesadilla.

Pídete el lunes posterior de vacaciones. Siempre que puedas esto es la salvación. Sí, ya sé que los días de vacaciones son más preciados para ti que la sangre de unicornio, pero al final del festival te congratularás de habértelo pedido.

A la hora de decidir el alojamiento acuérdate: “camping NO”. No rotundo. A no ser que no te quede otra. A no ser que no te puedas pagar el alojamiento chollo más chollo que encuentres. A ver, hasta los 25 años el camping hace gracia. Incluso hasta los 28 o así. Pero luego ya no le hará tanta gracia a tu espalda.

Con todo lo que te acabo de decir ya tienes hecha más de la mitad del festival. Pero claro, llega la hora de la verdad. Estás allí y ahora toca divertirse y organizarse para no acabar destrozado vivo.

Durante

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Planifícate los horarios. En estos sitios pasan muchas cosas, y algunas de ellas al mismo tiempo. Ten claro dónde tienes/quieres estar y cuándo. Y si quieres abarcar mucho espectro horario ponte las pilas, tira de bebidas energéticas y a disfrutar del festival, ¡que para eso has venido y te has pedido días de vacas!

Huye del estrés. Estás aquí para disfrutar y si te has encontrado con tu primo el del pueblo, quédate un rato a saludarle como te mereces. No van a pasar lista en el concierto, así que sin problema. Si el festival tiene App, bájatela. Aquí aparece el factor pereza. “¿Otra App me voy a bajar yo ahora? Si no tengo hueco en el móvil ya…”. Pues sí, hazlo porque luego te pasa como en el Primavera Sound, que avisaban de “secret shows” y te quedas con tres palmos de narices.

Dosifícate las energías del día. Esas ansias de hacer turismo, ese interés en tomar el vermut con no sé quién… mira, no. Como decían los Pantomima Full acertadamente: “¿Hemos venido a ver la ciudad o hemos venido al festi?”. Por supuesto, duerme mínimo 8 horas.

Cuidado con beber demasiado: alterna birras con agua y te irá mejor. Este es un súperconsejín que de verdad que sí.

Si está permitido llévate tu propio bocadillo de casa. Sobre todo porque ahorrarás tiempo de colas, y sabrás exactamente lo que estás comiendo. Eso sí: cuida que sea algo liviano, que te siente bien, y que no huela mucho… Todavía recuerdo a unos guiris espeluznados en el Primavera Sound de 2005 conmigo y mi panda al completo zampándonos unos bocadillos de pechuga de pollo al ajillo con cebollita y pimientos mientras veíamos a Sonic Youth que se te caían los palos del sombrajo de ricos que estaban, pero que madre mía qué pestilencia.

Cuida la batería de tu móvil como si te fuera la vida en ello. Este punto es crítico. Creo que voy a llamar a Gloria Serra para que se haga un “Comando de investigación” sobre “El nuevo oro intocable: la batería”. Total, que cada rayita de batería que gastes es una menos que tienes para hacer fotos, buscar a tus colegas, mandar notas de audio de Whatsapp inaudibles a amigos que estén lejos cuando suene su canción favorita…

Cuidado con los Stories de Instagram que subas. Te están viendo con lupa tu compi Braulio de administración, tu casero y tu jefe, y mira, no es plan. Que el vídeo desaparece en 24 horas, pero la imagen no desaparece de sus memorias tan fácilmente.

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El festival toca a su fin. Ese domingo pesa más que cualquier domingo. No quieres ni pensarlo. Te aterra. Ya eres un animal festivalero. Tu ecosistema era ese. ¿Por qué irse ahora? Sí, amigo: porque tenía una duración determinada, y eso que llevabas tanto tiempo esperando, ya se ha pasado.

Después

Quédate en el sitio en donde sea el festival y pégate una buena comilona. En serio: la idea de madrugar y coger el coche para llegar a casa prontito no va a funcionar.

Estarás sin voz: hínchate a jengibre con miel y limón. Es una infusión muy sencilla: compras jengibre, cortas unas rodajas y echas 5 o 6 a un cazo de agua hasta que hierva. Le añades miel y limón en la taza y voilá, antibiótico natural. Después de 3 o 4 tazas, recuperarás la voz perdida.

Cuando ya estés conectado a una wifi pásales por Whatsapp todas las fotos del festival a tus colegas. Te digo que lo hagas en ese momento porque si no lo haces entonces, se te va a olvidar para siempre y, total, ¿para qué sirven unas fotos metidas ahí en el móvil sin ver la luz?

Cuando tu familia o compañeros de trabajo te pregunten qué tal el festival no te líes a explicar detalles. No van a entender nada y te quedarás mucho más a gusto con un simple “bien, me lo he pasado de lujo” con el que todos se darán por satisfechos.

El arte del festivaleo a buen seguro tiene muchos más vericuetos que mencionar, pero creo que con esto vais que chutáis para montároslo tan guapamente como aquí la menda lerenda lleva haciendo bastantes años.

Henar Ortega

Emperadora (que no emperatriz) del ocio. Así me llaman...

Emperadora (que no emperatriz) del ocio. Así me llaman...

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