Y no vale cualquier sitio. Un lugar apto para la conspiración debe cumplir al menos tres de estas premisas:

+ Debe ser oscuro: de toda la vida, la luz tenue potencia el secretismo y la conspiración.

+ Debe tener encanto: puede que vuestro plan llegue a buen puerto y paséis a la historia. Entonces, alguien necesitará una foto de aquella primera reunión para vuestra página de Wikipedia. Créeme, no quieres que sea en un Burger King.

[redbox text=”¿Quién no tiene un enemigo, colegas dispuestos a todo y una mente que nunca para de maquinar?” position=”right”]

+ Los camareros deben ser viejos: porque lucen y porque si han aguantado tanto tiempo es gracias a su discreción. Además, cuanto mayores sean, menos tiempo les queda para soltar vuestros secretos en el documental que, muy probablemente, se rodará sobre vuestra gesta.

+ Debe ser inesperado: la conspiración buena es la conspiración íntima, así que descarta cualquier sitio frecuentado por mafiosos y confabulados. (Y no nos referimos solo a los edificios oficiales).

Con estas premisas y mi natural tendencia a la intriga me he lanzado a buscar los mejores rincones para tramar maldades. Este es el resultado.

El chill-out del Momos. C/ Martínez de la Rosa, 71

Es oscuro, es íntimo, es tranquilo y, además, tú y tus compinches tendréis que sentaros en el suelo, que siempre es algo que favorece el susurro y el secretismo.

El bar chino de tu barrio.

Si hay un pueblo que sabe de conspiraciones es el chino. En el fondo todos estamos seguros de que en la trastienda de sus bares se esconden negocios encubiertos de sexadores de pollos o impresión de billetes de Monopoly. Déjate contagiar por ese ambiente “sospechoso”.

Nikkei.

Qué mejor que un restaurante clandestino para operar en completo misterio y ocultación. La experiencia en Nikkei es larga e incluye pausas entre los 12 platitos (perfectas para darle a la lengua) y mucho, mucho vino (el combustible de cualquier conjura que se precie).

Laberint d’Horta. Pg.dels Castanyers, 11

Para conspiraciones elegantes y de corte romántico. Un paseo favorece el flujo de oxígeno a nuestro cerebro y aporta claridad a los pensamientos. Además, los infinitos rincones permiten al disimulo en caso de avistar al enemigo, la esposa legítima o la pérfida suegra.

Milano Cocktail-Bar. Ronda Universitat, 35

Escoged una mesa escondida, esquinera y estratégicamente colocada para protegeros de miradas indiscretas. Y repetid la cita una y otra vez hasta que el camarero os ponga “lo de siempre”. Entonces sabréis que estáis preparados. Formáis parte del lugar y nadie sospechará de vosotros. ¡Comienza la conspiración!

La Caseta del Migdia. Mirador del Migdia, s/n

Un punto extra a la hora de maquinar es saber que tus palabras se las llevará el viento. En lo alto de Montjuïc, La Caseta es perfecta para elucubrar mientras se pone el sol y acostado en una tumbona like a sir. Además, las vistas al puerto industrial dan un toque “The Wire. Season 2” que siempre ayuda a meterse en el papel.

Edificio Walden 7. Ctra. Reial, 112 (Sant Just Desvern)

Esta delirante construcción es una conspiración en sí misma. Intrincada, enrevesada y difícil de entender, en esta obra de la arquitectura más irracional el camino bueno es siempre el más complicado. Si conseguís salir de ahí, vuestra mente estará preparada para cualquier estrategia por complicada que parezca.

MACBA. Pl. dels Àngels, 1

Solo apto para conspiradores experimentados y planes especialmente arriesgados. Las maquinaciones en museos exigen una coordinación casi coreografiada. Lo más importante es hacer que no os conocéis y susurraros cosas al oído de sala en sala, sin que nadie se dé cuenta.

Ahora que ya tienes dónde conspirar solo necesitas un objetivo, varios cómplices y un gran plan. ¿Y quién no tiene un enemigo, colegas dispuestos a todo y una mente que nunca para de maquinar?

¡Feliz conspiración!

Y no vale cualquier sitio. Un lugar apto para la conspiración debe cumplir al menos tres de estas premisas:

+ Debe ser oscuro: de toda la vida, la luz tenue potencia el secretismo y la conspiración.

+ Debe tener encanto: puede que vuestro plan llegue a buen puerto y paséis a la historia. Entonces, alguien necesitará una foto de aquella primera reunión para vuestra página de Wikipedia. Créeme, no quieres que sea en un Burger King.

[redbox text=”¿Quién no tiene un enemigo, colegas dispuestos a todo y una mente que nunca para de maquinar?” position=”right”]

+ Los camareros deben ser viejos: porque lucen y porque si han aguantado tanto tiempo es gracias a su discreción. Además, cuanto mayores sean, menos tiempo les queda para soltar vuestros secretos en el documental que, muy probablemente, se rodará sobre vuestra gesta.

+ Debe ser inesperado: la conspiración buena es la conspiración íntima, así que descarta cualquier sitio frecuentado por mafiosos y confabulados. (Y no nos referimos solo a los edificios oficiales).

Con estas premisas y mi natural tendencia a la intriga me he lanzado a buscar los mejores rincones para tramar maldades. Este es el resultado.

El chill-out del Momos. C/ Martínez de la Rosa, 71

Es oscuro, es íntimo, es tranquilo y, además, tú y tus compinches tendréis que sentaros en el suelo, que siempre es algo que favorece el susurro y el secretismo.

El bar chino de tu barrio.

Si hay un pueblo que sabe de conspiraciones es el chino. En el fondo todos estamos seguros de que en la trastienda de sus bares se esconden negocios encubiertos de sexadores de pollos o impresión de billetes de Monopoly. Déjate contagiar por ese ambiente “sospechoso”.

Nikkei.

Qué mejor que un restaurante clandestino para operar en completo misterio y ocultación. La experiencia en Nikkei es larga e incluye pausas entre los 12 platitos (perfectas para darle a la lengua) y mucho, mucho vino (el combustible de cualquier conjura que se precie).

Laberint d’Horta. Pg.dels Castanyers, 11

Para conspiraciones elegantes y de corte romántico. Un paseo favorece el flujo de oxígeno a nuestro cerebro y aporta claridad a los pensamientos. Además, los infinitos rincones permiten al disimulo en caso de avistar al enemigo, la esposa legítima o la pérfida suegra.

Milano Cocktail-Bar. Ronda Universitat, 35

Escoged una mesa escondida, esquinera y estratégicamente colocada para protegeros de miradas indiscretas. Y repetid la cita una y otra vez hasta que el camarero os ponga “lo de siempre”. Entonces sabréis que estáis preparados. Formáis parte del lugar y nadie sospechará de vosotros. ¡Comienza la conspiración!

La Caseta del Migdia. Mirador del Migdia, s/n

Un punto extra a la hora de maquinar es saber que tus palabras se las llevará el viento. En lo alto de Montjuïc, La Caseta es perfecta para elucubrar mientras se pone el sol y acostado en una tumbona like a sir. Además, las vistas al puerto industrial dan un toque “The Wire. Season 2” que siempre ayuda a meterse en el papel.

Edificio Walden 7. Ctra. Reial, 112 (Sant Just Desvern)

Esta delirante construcción es una conspiración en sí misma. Intrincada, enrevesada y difícil de entender, en esta obra de la arquitectura más irracional el camino bueno es siempre el más complicado. Si conseguís salir de ahí, vuestra mente estará preparada para cualquier estrategia por complicada que parezca.

MACBA. Pl. dels Àngels, 1

Solo apto para conspiradores experimentados y planes especialmente arriesgados. Las maquinaciones en museos exigen una coordinación casi coreografiada. Lo más importante es hacer que no os conocéis y susurraros cosas al oído de sala en sala, sin que nadie se dé cuenta.

Ahora que ya tienes dónde conspirar solo necesitas un objetivo, varios cómplices y un gran plan. ¿Y quién no tiene un enemigo, colegas dispuestos a todo y una mente que nunca para de maquinar?

¡Feliz conspiración!

mm
Creativa publicitaria por el día, lavo mi conciencia en internet por las noches. Siempre preparada para montar en un tren, avión o caballito humano en busca de nuevas vistas y buen comer.