Sal

A favor de San Valentín, porque todos nos merecemos un homenaje

Cualquier persona con criterio en principio rechaza San Valentín. O al menos eso pensaba yo, hasta que me di cuenta de que era absurdo dejar pasar una buena excusa para celebrar (y brindar), así que, ¿por qué hacerle un feo a cupido si éste puede regalarnos un día perfecto de amor con bonus track de aventura y deleite de los sentidos?

Personalmente, y tras un concienzudo análisis de la situación (dramática a priori, no lo neguéis), creo que a San Valentín lo hemos juzgado injustamente durante años por culpa de su implementantación comercial. Parece que el 14 de Febrero se reduce a bombones en cajas con forma de corazón, fotos de parejas besándose frente al mar, globos de helio flotando por las calles y declaraciones de amor vacías y mayoritariamente horteras. Pero no perdamos la esperanza. Estamos a tiempo de reivindicar y reconducir hacia el lado de la luz un día dedicado al amor, un día para escaparte furtivamente con tu novio/a, pareja estable, futurible o ligue del momento y pegarte un homenaje, así porque sí, con nocturnidad y zalamería.

Primeras citas con ganas de que esto funcione

Mi opción favorita para los que están empezando es el teatro entre bambalinas (la clandestinidad y la luz tenue son ingredientes infalibles para arrancar a un tímido). Con esto te marcas un puntazo entre intelectual y romántico, atrevido y sensible, para trastocar tanto a las mentes más perversas imaginando el desenfreno en la oscuridad como a las que quieran ver teatro y darse la mano inocentemente con ese alguien tan especial como para haberse currado un plan diferente en vuestra primera cita.

Otra propuesta que me encanta es el toque de humor. Un monólogo y unas horas de risas compartidas relajan la tensión de los inicios y facilitan la conversación y las copas de después. Todos sabemos que la clave para que una pareja funcione es reírse juntos (y beber juntos) así que, si quieres saber si lo vuestro tiene futuro, no lo dudes: San Valentín a prueba de humor es tu mejor opción.

Fase acaramelados

Hay clásicos que funcionan bien siempre, para los románticos empedernidos o para los que todavía están en fase de tonteo total: una cena gourmet para conquistar el paladar, un spa o circuito termal para retozar juntos (gustan mucho los que llevan sorpresa burbujeante), o incluso el bombón al punto de curiosidad para un plan cultural cogidos de la mano. Si cuando lo llamas dices “cuelga tú, no tú, no tú primero”… todavía estás en este grupo.

Consolidados, que no arrutinados

Eso sí, hay que saber a quien te enfrentas, y si el ser amado en cuestión tiene piel de esparto, como es mi caso, o te conoce lo suficiente como para pasar del cursileo (por mucho que te quiera), mejor sorprenderle con planes recubiertos de adrenalina o con algo de aventura. Esta opción es letal para desarmar a los más escépticos y demostrar que se puede celebrar San Valentín y seguir siendo un/a tipo/a duro/a.

Dejadme aquí tener un momento intenso para reivindicar con el puño y los ojo cerrados a quien quiera escucharme: San Valentín no es una tarjeta con corazones, es lo que tú hagas con él. Personalmente, elijo la explosión de decibelios y este año me voy a vibrar en pareja con The very best of Dire Straits. Lo siento, pero el plan molón de este año es mío. Y se me ha ocurrido buceando entre bombones, pero no de chocolate.

Mi plan es bailar hasta que todo se solucione.

Comentarios


En esta web utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte información relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continuas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.