Pues hoy nos hemos topado con este interesante artículo, ni más ni menos, que de la CNN, en el que Fiona Dunlop da 11 consejos para todos los que quieran viajar a España. Los hemos traducido de la mejor manera que sabemos para no perder su significado original y poder comentarlos contigo.

1. Hay muchas Españas:

Durante las oscuras décadas del mandato de Franciso Franco, las lenguas regionales como el vasco, el catalán y el gallego se prohibieron en España. Cuando murió el dictador en 1975 la nueva constitución rompió con el centralismo y le confirió autonomía a 17 regiones. Por eso muchas veces las calles están señalizadas en Gallego, que se parece al Portugués; Bable (Asturias); Catalán en Catalunya, Baleares y Valencia; y Vasco (posiblemente, la lengua europea más antigua), que sigue siendo un misterio compuesto de x’s, k’s y z’s.

2. Los toros son una fuerza unificadora:

Aun y la diversidad, España tiene una cosa en común: los toros.

El toro es el animal icónico del país y seguro que ves mínimo uno -vivo, muerto o falso-. Arrasan las calles de Pamplona cada julio y tienen presencia en las plazas de Madrid, Sevilla e incontables ciudades pequeñas. Además, también aparecen en las cimas de los montes gracias a los famosos anuncios de una marca. Muchos bares tienen cabezas de toro colgadas en sus paredes y los aficionados están enganchados al televisor viendo la corrida para después escanear con atención la sección de arte -que no deportes- del periódico.

La popularidad de este torneo está cayendo entre los más jóvenes y en Catalunya lo han prohibido.

3. Los españoles no comen a la misma hora que tú:

La comida empieza a las 14:00 horas y la cena es pasadas las 22:00 horas. Si tienes hambre entre horas o simplemente no puedes resetear tu reloj corporal, existen opciones como los bares de tapas y pintxos (los pintxos son la versión vasca de las tapas).

Hay algunos bares en los que te invitan a un ‘snack’ con una copa de vino, sidra o cerveza, pero otros locales te lo cobrarán.

San Sebastián es la capital gourmet de España, no solo por sus restaurantes, también por sus bares de pintxos. Allí podrás disfrutar de una comida a base de platos en miniatura y vasos de txakoli (un vino blanco seco), Rioja o sidra.

4. Hay más costa aparte de la Costa del Sol:

En la Costa del Sol las historias de hoteles mal decorados y con sobreprecio chocan con la imagen glamurosa y llena de dinero de Marbella. La costa este del Mediterráneo es conocida por su turismo low-cost.
Pero hay muchas playas inmaculadas que aún no conocen el desarrollo y la comercialización. Una de las regiones volcánicas españolas, Cabo de Gata, es un área protegida, con playas de arena negra asentadas bajo antiguas torres de vigilancia árabes, rocas monumentales y colinas llenas de cactus.

Las playas arenosas del sud-oeste, en Cádiz, son perfectas para practicar windsurf y en el norte, la Bahía de Vizcaya te recibirá con sus atractivas cuevas y pueblos de pescadores.

5. En los olivares nieva:

Andalucía no solo son pantalones cortos y camisetas. En invierno nieva en las regiones más elevadas, algunas veces dejando la irreal imagen de olivares cubiertos de blanco.
La cadena montañosa con más altitud de España, Sierra Nevada, está casi siempre cubierta de nieve, creando el escenario perfecto para la Alhamabra, el famoso palacio moro.

6. La vida es una sucesión de fiestas:

La música frenética, la comida, el alcohol, los bailes y hasta disfrazarse hacen de las fiestas el momento culmine del año en España, hasta en los pueblos más pequeños. La extravagante imaginación española – las películas de Pedro Almodovar o las pinturas de Dalí son solo dos ejemplos – dio a luz al desfile de esculturas de papel maché de las Fallas de Valencia o la lucha anual de tomates de Buñol.

Los que buscan tranquilidad quizá deberían evitar Helllin, en Castilla La Mancha, un pueblo en el que 10.000 timbaleros tocan durante días. O los que tienen los nervios sensibles deberían alejarse de Ribarteme, en Galicia, donde los sobrevivientes de experiencias cercanas a la muerte se pasean por el pueblo en ataúdes abiertos.

Cuando ves caballos acorralados en Sabucedo, el vino fluye durante toda la noche en la Fiesta de la Vendimia de La Rioja o los cantantes de flamenco aguantan hasta altas horas de la madrugada en la Feria de Abril de Sevilla, sabes que sólo puedes estar en España.

7. Debajo de muchas iglesias hay una mezquita:

Las torres que coronan las iglesias españolas pueden parecer muy católicas, pero si te fijas puede que distingas la forma de un minarete, especialmente en lugares como Sevilla y Córdoba. La enrevesada historia de la Península Ibérica está compuesta de una sucesión de invasores y religiones, lo que significa que muchos lugares de culto aprovecharon las esculturas de sus predecesores.

Los templos romanos están abajo del todo, se convirtieron en iglesias, para pasar a mezquitas islámicas y después, con la reconquista de la Península en 1492, iglesias cristianas otra vez.

El mayor ejemplo es la Mezquita-Catedral de Córdoba, del siglo VIII, una de las mezquitas más grandes del mundo, con una catedral dentro.

8. La semana santa es más importante que la Navidad:

El país entero cierra durante 4 días el Jueves Santo a las 13:00 horas, un raro ejemplo de puntualidad. De día y de noche procesiones compuestas de apasionados penitentes en largas túnicas avanzan bajo un tamboreo hipnótico, llevando crucifijos y estatuas a medida real de un Cristo agonizante y vírgenes lloronas en lso pasos, mientras la parpadeante luz de las antorchas le regala una atmósfera ecléctica.

Las marchas Andaluzas son mucho más animadas, con emotivas saetas y gemidos de pasión. En el norte, aunque el patrón de las hermandades es parecido, la atmósfera es mucho más solemne.

9. Hay muchos tipos de jamón:

Los fraudes de jamón son tan típicos en España que recientemente han introducido una legislación para definir la calidad del jamón.

El jamón es una gastro-pasión en toda España y hay mucha rivalidad entre productores. El más aterciopelado, caro y deseado es el Ibérico de bellota, de cerdos negros alimentados con bellotas criados en cuatro regiones del país: Las montañas de la Sierra de Huelva, el oeste de Andalucía, Extremadura, Guijuelo, cerca de Salamanca y Los Pedroches, norte de Córdoba.

El más bajo de todo, en niveles de calidad, es el jamón serrano, producido instrumentalmente de cerdos blancos, y sigue estando delicioso.

10. Puede que Catalunya deje de ser España en breve:

Los catalanes hablan otra lengua, tienen su propia bandera, están obsesionados con las salchichas curadas, están alimentados por el showman -chef Ferran Adriá (del antiguo El Bulli)-, construyen pirámides de personas y, tradicionalmente, bailan lento. Están tanteando una independencia respecto a España, con un referendum en la perspectiva de 2014. Son buenos en arquitectura, arte y comida – elementos que se combinan con encanto en Barcelona.

11. Puedes alojarte en un monasterio -sin decir los votos-:

En 1928 el gobierno español decidió rescatar sus monumentos convirtiéndolos engrandes hoteles o paradores. Estos castillos, monasterios o palacios, situados en pequeños pueblos o de interior consiguieron muy rápidamente una clientela muy fiel y hoy en día ya hay 93 en todo el país.

Por escoger uno nos quedamos con el Hostal dos Reis Catolicos, en Santiago de Compostela, que empezó sus andadas como un hostal para acabar siendo un hospital para los agotados peregrinos que llegaban después de una caminata de 800 km desde los Pirineos. El objetivo de los peregrinos era la espectacular catedral de al lado, supuestamente donde están las reliquias del apostol Santiago.

Y esto es todo (casi nada). 

wow_bravo

 

¿Qué te parecen? ¿Exagerados o acertados? 

Pues hoy nos hemos topado con este interesante artículo, ni más ni menos, que de la CNN, en el que Fiona Dunlop da 11 consejos para todos los que quieran viajar a España. Los hemos traducido de la mejor manera que sabemos para no perder su significado original y poder comentarlos contigo.

1. Hay muchas Españas:

Durante las oscuras décadas del mandato de Franciso Franco, las lenguas regionales como el vasco, el catalán y el gallego se prohibieron en España. Cuando murió el dictador en 1975 la nueva constitución rompió con el centralismo y le confirió autonomía a 17 regiones. Por eso muchas veces las calles están señalizadas en Gallego, que se parece al Portugués; Bable (Asturias); Catalán en Catalunya, Baleares y Valencia; y Vasco (posiblemente, la lengua europea más antigua), que sigue siendo un misterio compuesto de x’s, k’s y z’s.

2. Los toros son una fuerza unificadora:

Aun y la diversidad, España tiene una cosa en común: los toros.

El toro es el animal icónico del país y seguro que ves mínimo uno -vivo, muerto o falso-. Arrasan las calles de Pamplona cada julio y tienen presencia en las plazas de Madrid, Sevilla e incontables ciudades pequeñas. Además, también aparecen en las cimas de los montes gracias a los famosos anuncios de una marca. Muchos bares tienen cabezas de toro colgadas en sus paredes y los aficionados están enganchados al televisor viendo la corrida para después escanear con atención la sección de arte -que no deportes- del periódico.

La popularidad de este torneo está cayendo entre los más jóvenes y en Catalunya lo han prohibido.

3. Los españoles no comen a la misma hora que tú:

La comida empieza a las 14:00 horas y la cena es pasadas las 22:00 horas. Si tienes hambre entre horas o simplemente no puedes resetear tu reloj corporal, existen opciones como los bares de tapas y pintxos (los pintxos son la versión vasca de las tapas).

Hay algunos bares en los que te invitan a un ‘snack’ con una copa de vino, sidra o cerveza, pero otros locales te lo cobrarán.

San Sebastián es la capital gourmet de España, no solo por sus restaurantes, también por sus bares de pintxos. Allí podrás disfrutar de una comida a base de platos en miniatura y vasos de txakoli (un vino blanco seco), Rioja o sidra.

4. Hay más costa aparte de la Costa del Sol:

En la Costa del Sol las historias de hoteles mal decorados y con sobreprecio chocan con la imagen glamurosa y llena de dinero de Marbella. La costa este del Mediterráneo es conocida por su turismo low-cost.
Pero hay muchas playas inmaculadas que aún no conocen el desarrollo y la comercialización. Una de las regiones volcánicas españolas, Cabo de Gata, es un área protegida, con playas de arena negra asentadas bajo antiguas torres de vigilancia árabes, rocas monumentales y colinas llenas de cactus.

Las playas arenosas del sud-oeste, en Cádiz, son perfectas para practicar windsurf y en el norte, la Bahía de Vizcaya te recibirá con sus atractivas cuevas y pueblos de pescadores.

5. En los olivares nieva:

Andalucía no solo son pantalones cortos y camisetas. En invierno nieva en las regiones más elevadas, algunas veces dejando la irreal imagen de olivares cubiertos de blanco.
La cadena montañosa con más altitud de España, Sierra Nevada, está casi siempre cubierta de nieve, creando el escenario perfecto para la Alhamabra, el famoso palacio moro.

6. La vida es una sucesión de fiestas:

La música frenética, la comida, el alcohol, los bailes y hasta disfrazarse hacen de las fiestas el momento culmine del año en España, hasta en los pueblos más pequeños. La extravagante imaginación española – las películas de Pedro Almodovar o las pinturas de Dalí son solo dos ejemplos – dio a luz al desfile de esculturas de papel maché de las Fallas de Valencia o la lucha anual de tomates de Buñol.

Los que buscan tranquilidad quizá deberían evitar Helllin, en Castilla La Mancha, un pueblo en el que 10.000 timbaleros tocan durante días. O los que tienen los nervios sensibles deberían alejarse de Ribarteme, en Galicia, donde los sobrevivientes de experiencias cercanas a la muerte se pasean por el pueblo en ataúdes abiertos.

Cuando ves caballos acorralados en Sabucedo, el vino fluye durante toda la noche en la Fiesta de la Vendimia de La Rioja o los cantantes de flamenco aguantan hasta altas horas de la madrugada en la Feria de Abril de Sevilla, sabes que sólo puedes estar en España.

7. Debajo de muchas iglesias hay una mezquita:

Las torres que coronan las iglesias españolas pueden parecer muy católicas, pero si te fijas puede que distingas la forma de un minarete, especialmente en lugares como Sevilla y Córdoba. La enrevesada historia de la Península Ibérica está compuesta de una sucesión de invasores y religiones, lo que significa que muchos lugares de culto aprovecharon las esculturas de sus predecesores.

Los templos romanos están abajo del todo, se convirtieron en iglesias, para pasar a mezquitas islámicas y después, con la reconquista de la Península en 1492, iglesias cristianas otra vez.

El mayor ejemplo es la Mezquita-Catedral de Córdoba, del siglo VIII, una de las mezquitas más grandes del mundo, con una catedral dentro.

8. La semana santa es más importante que la Navidad:

El país entero cierra durante 4 días el Jueves Santo a las 13:00 horas, un raro ejemplo de puntualidad. De día y de noche procesiones compuestas de apasionados penitentes en largas túnicas avanzan bajo un tamboreo hipnótico, llevando crucifijos y estatuas a medida real de un Cristo agonizante y vírgenes lloronas en lso pasos, mientras la parpadeante luz de las antorchas le regala una atmósfera ecléctica.

Las marchas Andaluzas son mucho más animadas, con emotivas saetas y gemidos de pasión. En el norte, aunque el patrón de las hermandades es parecido, la atmósfera es mucho más solemne.

9. Hay muchos tipos de jamón:

Los fraudes de jamón son tan típicos en España que recientemente han introducido una legislación para definir la calidad del jamón.

El jamón es una gastro-pasión en toda España y hay mucha rivalidad entre productores. El más aterciopelado, caro y deseado es el Ibérico de bellota, de cerdos negros alimentados con bellotas criados en cuatro regiones del país: Las montañas de la Sierra de Huelva, el oeste de Andalucía, Extremadura, Guijuelo, cerca de Salamanca y Los Pedroches, norte de Córdoba.

El más bajo de todo, en niveles de calidad, es el jamón serrano, producido instrumentalmente de cerdos blancos, y sigue estando delicioso.

10. Puede que Catalunya deje de ser España en breve:

Los catalanes hablan otra lengua, tienen su propia bandera, están obsesionados con las salchichas curadas, están alimentados por el showman -chef Ferran Adriá (del antiguo El Bulli)-, construyen pirámides de personas y, tradicionalmente, bailan lento. Están tanteando una independencia respecto a España, con un referendum en la perspectiva de 2014. Son buenos en arquitectura, arte y comida – elementos que se combinan con encanto en Barcelona.

11. Puedes alojarte en un monasterio -sin decir los votos-:

En 1928 el gobierno español decidió rescatar sus monumentos convirtiéndolos engrandes hoteles o paradores. Estos castillos, monasterios o palacios, situados en pequeños pueblos o de interior consiguieron muy rápidamente una clientela muy fiel y hoy en día ya hay 93 en todo el país.

Por escoger uno nos quedamos con el Hostal dos Reis Catolicos, en Santiago de Compostela, que empezó sus andadas como un hostal para acabar siendo un hospital para los agotados peregrinos que llegaban después de una caminata de 800 km desde los Pirineos. El objetivo de los peregrinos era la espectacular catedral de al lado, supuestamente donde están las reliquias del apostol Santiago.

Y esto es todo (casi nada). 

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¿Qué te parecen? ¿Exagerados o acertados?