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Hugo Silva: Me preparé un papel fijándome en el Conde Lecquio

Hugo Silva nos recibe en el piso 13 del Edificio Telefónica, situado en la Gran Vía madrileña. Una localización que invita a mirar por las ventanas y observar el cielo y los tejados de Madrid, una de las vistas favoritas de Hugo de toda la ciudad.

Recién estrenada “Tenemos que Hablar“, con “El Hilo Rojo” muy cerca de exhibirse y con “El Ministerio del Tiempo” en nuestras pantallas, Hugo Silva no tiene mucho tiempo libre. Pero aún así saca unos minutos para visitar uno de sus rincones especiales.

“Mi lugar favorito de Madrid es el Ángel Caído (Parque del Retiro). Es una estatua que está justo a 666 metros sobre el nivel del mar. Es una de las tres únicas figuras en el mundo dedicadas al diablo. El entorno, la localización, la mitología que para mí conlleva el ángel caído… hacen que sea un lugar muy especial. Antes iba mucho a correr, pero ahora con la espalda chunga, ya no puedo. Aun así voy mucho al Retiro y le doy una vuelta entera paseando. Y siempre entro por ahí, por el Ángel Caído.”

Pero no todo va a ser pasear. Hugo también disfruta sentándose a tomar un café o una cerveza. Solo o en compañía.

“El plan depende de la hora y de lo que tenga que hacer después. A media tarde, si no tengo nada que hacer, me tomo una cervecita, si no, un café. Si tengo tiempo me gusta subir a la terraza del Viajero, en la Latina (Plaza de la Cebada, 11). Soy parroquiano. Para mí es como el bar de debajo de casa. Para tomar un café me gusta el bar Ojalá (Calle San Andrés, 1), pero también en cualquier otra terraza de Malasaña. En este barrio hay muchos sitios que están muy bien. Disfruto sentándome y viendo a la gente pasar.”

Cuando le toca prepararse un papel, Silva se centra casi en exclusiva en el trabajo. Se empapa en el personaje.

“Cuando tengo un rodaje solo tengo puesta mi cabeza en esa película. Me gusta romper la rutina con mi familia y con mis dos hijos. Cuando no ruedo y tengo tiempo libre lo que intento es moverme, viajar. Irme a esquiar o a surfear, que es lo que más me gusta.”

También la familia aparece presente en una de las cuestiones más personales: regalar y ser regalado.

“El último regalo que yo he hecho fue en Argentina. Fui allí a rodar hace poco ‘El Hilo Rojo’ y mi madre me hizo un encargo: “Tráete yerba mate y con lo que se toma”. Entonces empecé a preguntar al equipo y  Daniela Goggi, la directora me trajo una matera maravillosa. Viene en su bolsa, con el cuero repujado, cosido… Y dentro viene el termo, la matera, la yerba… Me hizo muchísima ilusión. Y aunque se la regalé a mi madre y no me lo he quedado, tengo que decir que el que lo utiliza soy yo. Cada vez que voy a su casa me preparo un mate y me tiro toda la mañana tomando.

El último que me hicieron fue estas navidades. Un móvil, que es lo más (ríe). Me lo regalaron entre todos y me hizo mucha ilusión, porque el que tenía iba fatal.”

¿Dónde prepara Hugo Silva sus papeles? ¿En quién se fija?

“Hay veces que requieren un trabajo de campo concreto. He llegado a irme a otro país para preparar un personaje. Otras veces me baso solo en una persona y la estudio a fondo. Me acuerdo de un personaje que preparé fijándome en el Conde Lecquio: una película que se titula ‘En Fuera de Juego’ y que mi personaje está inspirado en el Conde Lecquio y me tuve que ver casi todo de él. Para ‘Tenemos que hablar’ hemos tenido la suerte de tener un proceso muy largo y he preparado todo el papel con el director, David Serrano, en su casa.”

Como buen actor, Hugo Silva es un cinéfilo. Pero reconoce que tiene un gusto un tanto especial.

Soy un poco punki para el cine. Disfruto con Tarantino, Kusturica, Álex de la Iglesia… Me gusta mucho el cine caótico, lleno de referencias. Me encanta. Suelo ir a los Cines Ideal (Doctor Cortezo, 6) o a los Renoir de Plaza de los Cubos (Martín de los Heros, 12). Siempre voy en Versión Original.

Depende de la película me gusta con o sin palomitas. Hay alguno que ni siquiera tiene. En los Cines Golem, que también voy bastante (Martín de los Heros, 14) me pasó una anécdota curiosa. Fui a pedir palomitas y me dijeron “aquí no tenemos de eso” y me hizo mucha gracia. Se lo toman muy a pecho. Pero en frente tienen una tienda de ultramarinos que venden de todo, así que no importó mucho.”

Tampoco es ‘mainstream’ en cuanto a sus gustos musicales.

“Para ir de conciertos me gusta mucho la Sala Caracol (Bernardino Obregón, 18). Es una sala pequeñita que me pilla muy cerca de casa y he ido a grandes conciertos allí, maravillosos como el de un grupo muy divertido (revisa el móvil), de los Balcanes, que tocan fanfarria… Fanfare Ciocarlia.

Escucho todo tipo de música, pero para un concierto, estos balcánicos son muy divertidos. Es Ska, con mucho viento, con mucho rollo. Muy gitano. Para los conciertos no tengo a alguien fijo con quien ir. Fui al primer concierto de AC/DC con mi representante y luego al segundo con unos amigos. Voy con quien caiga, con quien tenga afinidad y se emocione conmigo.

También me gusta mucho Fuel Fandango, que son colegas y los llevo siguiendo desde hace muchísimo tiempo.”

Los rincones de Hugo Silva son muy variados. De los cielos de Madrid a una terraza de Malasaña, a una mesa en la Latina o a unos cines en Versión Original. Un concierto rodeado por amigos o un paseo a solas por el Retiro. Cómo no, parándose a ojear la estatua del diablo.

GranVia_1

Fotos de Sergio Albert.

Alfonso S. Lozano

@alfonsoslozano

Un chaval de León que vino a Madrid y se quedó.

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